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Demasiadas pocas cosas

  • Mar 21
  • 2 min read

por Marco Castagna


“Eran las canciones o el horno” confesó alguna vez Manuel Moretti. Escuchar los primeros discos de Estelares es remover esa certeza, como un albañil que revuelve con prisa y sin pausa el cemento fresco. 


Sistema nervioso central (2006) tal vez sea el paraíso de la canción para la banda. Un paraíso jungiano, que tiene sus raíces en el infierno, y que entró por la ventana del cancionero popular argentino como una tormenta de arena. 


Las letras en ese disco se contorsionan en melodías alegres que, a su vez, contrastan con cierta depresión emocional. Los días parecen perfectos, brillantes, solo que habitados por un desfile de zombies donde Armando Bo baila con Castaneda y Leonardo Favio.


La poética de Manuel Moretti se focaliza así en una mirada experimental de la vida. Del “Tan cerca los dos, los dioses resplandecen” (Un día perfecto) al “No hay una sola razón para sufrir, las cosas siguen su curso como el Rhin” (Aire), la definición del arte de Estelares pasa por encontrar imágenes en lo cotidiano, como fotos dispersas, y armar un collage sencillo y sensible.


“Nací en el campo y vivo al revés” cantaba Moretti. Sus canciones se van tejiendo entre el folk, el rock y el tango: son retratos intimistas, miradas al infierno del amor doméstico, de lo inevitable, de los efectos menguantes de la psicodelia.


Pasa en la poesía surrealista de 200 monos o en las pinceladas de Jardines secos (“Guardo en los bolsillos lo que queda de armonía”). El álbum promedia con la almodovaresca Ella dijo, un himno a la fragilidad de un amor no correspondido, y la crepuscular Un show, antes de encontrar un cierre salvaje en Ardimos, canción temprana de Moretti.


Pero el summum creativo y emocional de Sistema nervioso central probablemente sea El corazón sobre todo. Una canción certera, rencorosa, atravesada, divina y a la vez oscura. Sobre el final, el letrista parece decirnos que se va de viaje. Y casi se lo puede ver saliendo de la terminal de ómnibus con un bolso al que le sobra espacio:


me quedan pocas cosas / si las enumero sabrás que son demasiado pocas / demasiadas pocas cosas. // RR.PP.



Foto: Manuel Moretti




 
 

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