La gran llanura /14
- Jun 8
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por Rodolfo Cifarelli ¿Se acercaban o no al primer enfrentamiento?
Sí, a menos de cuatrocientos metros era una patrulla de siete jinetes con cascos y armados con fusiles.
–Es la hora –dijo el Veterano-. Si nos ven estamos perdidos. Avanzan unos metros más y doy la orden de disparar.
A su lado, el ex carpintero dijo:
–Es la hora de matar.
–No –dijo el Veterano.
Las figuras se movían lentamente hacia ellos.
–Cómo que no –dijo el ex seminarista.
–Somos soldados –dijo el Veterano.
–Entiendo… -dijo el ex carpintero–. Entiendo… es el compromiso con…
–Ningún compromiso –dijo el Veterano–. Ser soldado es vivir y viceversa. El resto son palabras que mueren en silencio.
–¿Entonces es eso o nada? –preguntó inocentemente el ex seminarista.
–Es eso o nada –dijo el Veterano.
–Podríamos capturarlos –dijo el ex seminarista.
El Veterano suspiró acongojado. Le latían las sienes y el corazón a punto de estallar.
–Es la cruz o nada –dijo–. Matar es parte de ser soldado. Matar también es crucificarse. No somos personas comprometidas. Somos sólo personas vivas. Nada más.
Las siete figuras viraban hacia el oeste.
–Tal vez sea cierto –dijo el ex seminarista.
–Tal vez –dijo el ex carpintero.
En los visores nocturnos el grupo de figuras se fue empequeñeciendo hasta desaparecer completamente.
El primer enfrentamiento se demoraba.
Pero sería, desde ya, inevitable. // RR.PP.

Óleo: Le Rêve / Edouard Detaille


