Los demonios de Daniel
- May 20
- 2 min read
por Bruno Casabona
Some would try for fame and glory, others just like to watch the world son los últimos versos de la canción The story of an artist de Daniel Johnston y, en mi caso, el detonante más efectivo cuando quiero llorar y no me salen las lágrimas. Con la justicia que muchas veces brinda el paso del tiempo, su figura hoy es conocida y quizá se deba en gran medida a The devil and Daniel Johnston, documental de 2005 que ganó el Sundance Festival.
Como suele pasar, las personas que tienen una sensibilidad extrema son las primeras en reconocer otras con la misma condición. Es el caso de Kurt Cobain, quien se subió al escenario de MTV en 1992 usando una remera blanca con la tapa de uno de sus cassettes. En ella, la ilustración de un animal mutante rezaba: Hi, how are you.
Daniel, a pesar de que muchos piensen lo contrario, sí quería ser famoso. Lo cierto es que por decisión o impericia, la única forma de lograrlo fue a su propia manera. En el film se ve a una persona obsesiva, que se pasa horas frente al piano, compone cientos de canciones y se graba una y otra vez, sin utilizar master tape, sino reinterpretando sus propios temas para crear nuevas copias.
Johnston fue diagnosticado con trastorno bipolar e internado en reiteradas oportunidades en hospitales psiquiátricos. Una vida turbulenta que no le permitió hacer una carrera musical “normal”. Y eso es justamente lo que se escucha en su música: una voz quebrada e inestable -de a ratos disonante-, letras con palabras o frases que se repiten, silencios a destiempo, notas de guitarra y piano que se amontonan y mucho lo-fi de cintas reutilizadas, micrófonos viejos e instrumentos desafinados.
En 2013 Daniel tocó en Niceto y fue la única vez que visitó Argentina. De esa noche, en Youtube está el video de I’m walking the cow con Shaman y Maxi Prietto en las guitarras. El audio es precario, pero en la imagen se ve a un Daniel muy deteriorado, luchando para contener los temblores de su brazo derecho. Paso a la última canción que tocó esa noche, True love will find you in the end, y no puedo evitar otra lágrima. // RR.PP.



