Una receta de 2000 años
- Jul 17
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por Victoria Guglielmotti
Hace al menos cuatro generaciones que el libro de Doña Petrona, el clásico infaltable de toda casa argentina, pasa de mano en mano entre las mujeres de mi familia. Con el comentario recurrente sobre la excesiva cantidad de manteca de las recetas, los huevos que siempre exceden la docena y las crisis económicas que, como el libro, también pasan de generación en generación.
Al costado de las recetas suelen aparecer anotaciones de la experiencia adquirida, del tipo el flan puede llevar 4 huevos en lugar de 6. De igual manera, una frase aislada en un manuscrito chino del siglo IV terminó cambiando la historia de la medicina. No decía mucho; hablaba de una planta, la artemisia annua, y de una preparación contra la fiebre. Pero incluía un detalle preciso: advertía que la artemisia no debía hervirse.
Ese tipo de precisión mínima, casi doméstica, fue lo que décadas después llamó la atención de una investigadora en Beijing: Tu Youyou. Era plena Guerra Fría y China perdía su lucha contra la malaria. Millones de personas enfermaban cada año y los tratamientos disponibles empezaban a perder eficacia. En 1967, el gobierno chino puso en marcha un proyecto secreto para encontrar nuevos medicamentos. Se conoció simplemente como Proyecto 523. Tu Youyou fue convocada en 1969. No era una elección obvia: no tenía un doctorado en el extranjero ni pertenecía a los grandes centros de investigación internacionales. Sin embargo llevaba años estudiando plantas medicinales.
En lugar de empezar desde cero, durante meses revisó manuscritos de medicina tradicional china. Compiló más de dos mil recetas. La mayoría no sobrevivía al paso más básico: reproducirse en condiciones de laboratorio. O no funcionaban, o eran demasiado variables, o simplemente no tenían efecto. Hasta que volvió a aparecer esa misma planta: la artemisia annua. Y otra vez, el detalle extraño: no hervirla.
En los laboratorios, como era habitual en la época, las extracciones se realizaban con calor. Era un procedimiento estándar, casi automático. Nadie lo cuestionaba. Pero ese detalle antiguo sugería otra cosa: que el calor podía estar destruyendo el principio activo. Cuando el equipo cambió el método de extracción y evitó las altas temperaturas, el resultado fue distinto. Por primera vez, el compuesto funcionaba. La sustancia resultante se llamó artemisinina. Con el tiempo, su uso combinado se convertiría en uno de los tratamientos más eficaces contra la malaria.
En 2015, Tu Youyou recibió el Premio Nobel de Medicina. Para entonces la artemisinina ya era parte del tratamiento global contra la malaria. Otras, de momento, nos contentamos con las anotaciones del doña Petrona. Un secreto generacional, por ejemplo, para que no se pase el arroz.//RR.PP.



