por Patricio Erb // Durante décadas, China fue presentada como el reverso incómodo del “mundo libre”: eficiente pero opaca, poderosa pero políticamente limitada. Una potencia económica sin carisma ideológico. Sin embargo, algo cambió. Y no fue China quien necesariamente impulsó ese cambio de imagen, sino Estados Unidos por la manera en que promovió la discusión y comenzó a tensionar sus propias reglas.
- Relaciones Públicas - Una revista de artes & oficios - Home