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Amistad intermitente /5

3 hours ago
2 min read

por Felipe Devincenzi

Tanti anni prima es una pieza que Piazzolla compuso para una película de Bellochio. Como pasó con Louis Malle y Miles Davis, el soundtrack florece en desdén de la imagen. El bandoneón agitado, las notas flotando como bruma sobre medianeras de acordes. Grabar esa pieza fue una excusa para hablar de mi abuelo, que durante la sesión ya estaba enfermo, grave, y quizás por eso lo escuche como filtrado en la melodía.

 

La forma es simple, sonata, y su carácter evoca esa Buenos Aires noir que capturó Horacio Coppola. El blanco y negro tan persuasivo: Alfonso Cuarón lo explota en Roma para tributar su infancia en el DF. La presentación de su padre es metonímica y coincide con el primer recuerdo que tengo de mi abuelo, que es el de una mano alternando el cigarro con los cambios al volante, tal como usaban los Ford de la época.

 

El de Jorge Devincenzi era un Falcon acero, se lo habían dado en la Compañía y mantuvo el chasis como un espejo hasta pasear a sus nietos. Era discreto y autodidacta pero tenía la impronta señorial de un PhD de Harvard y una ética a prueba de balas. Supo boxear, cazar, nadar en aguas abiertas. Pertenecía a una Argentina que alguna vez existió y que añoraba con patriotismo y melancolía. Su casa la replicaba: lanzas, boleadoras, retratos al óleo, banderas de ceremonia.

 

La biblioteca fue el tesoro que gravitó mis vacaciones escolares. La colección La Nación de argentinos; un integral de Dickens impreso en Londres en 1850 y traído desde Birmingham a Florencio Varela por un tío arcano; el Martín Fierro encuerado, sobre un atril, como un libro de salmos. Años más tarde, al mudarme a Europa, mi abuelo se volvería mi único amigo por correspondencia: tenía casi 90 años y manejaba Windows como su Remington, tecleando a dos índices, con fuerza y elegancia.

Extraño recibir esos mails: las descripciones de su jardín, de su roble y de su aljibe. Extraño su temple serio y su mirada llena de picardía. Falleció un mes después del Tanti anni prima que grabé una tarde en Bruselas. Falleció, precisamente, mientras volvía a grabar esa misma pieza en otro estudio, en los desérticos suburbios de Sevilla. Entre esas dos versiones (abril y junio de 2024) pude viajar a Buenos Aires y abrazarlo. // RR.PP.

Foto: H. Coppola

 
 

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