Anailógicos
- Maite Pil

- Jan 15
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Updated: Jan 27
por Maite Pil
Tal vez las formas de amar no digan nada sobre nosotros. Capaz a los seres humanos haya que medirnos por nuestra posición en relación al saber. Que no es el saber enciclopédico, necesariamente, sino aquel que el propio sujeto produce y, en el mejor de los casos, transmite. Pienso esto porque, por ejemplo, nos olvidamos de que Lacan era freudiano. Y porque nos olvidamos, también, de que el saber es, en sí mismo, una operación creativa. Pero no tan creativa como para ponerse a hacer poesía libre del dato.
Veía el otro día una especie de seminario online que dio un psicoanalista sobre ataques de pánico y, en un momento, una alumna —pongámosle— le preguntaba sobre la diferencia entre psicoterapia y psicoanálisis. Él respondió que era la misma diferencia que había entre ir al mar o a la montaña. Y nada más. ¿Sabía él la diferencia? ¿Podría haberla inventado, improvisado, en ese momento? Las analogías no enseñan nada.
Las experiencias pasadas tampoco lo hacen. La idea del aprendizaje como antídoto, como método profiláctico, incluso terapéutico, es, esencialmente, inhumana. Por algo existe, persiste, la repetición, el síntoma, el ensayo, la corrección, la edición.
Es así que encuentro en la mala lectura de los intelectuales un efecto derrame comprobable del capitalismo tardío: el saber como consumo. No por nada una IA que interpreta textos y responde preguntas básicas resulta ser un hit. ¿Una pena? Tal vez. Igualmente —parafraseando a Guillaumin—, nada podrá suplantar la maravillosa disponibilidad de ciertos aparatos psíquicos para crear belleza.///RR.PP.
