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Antipoética del espacio
Laiseca me cuenta que escribió Los Sorias a mano y luego mecanografió con una Olivetti soviética. Dice que incineró el manuscrito porque le ocupaba mucho espacio. ¿Cuántos metros cúbicos requeriría esa novela? Mozart no hacía borradores, el original era definitivo y exponía la lucidez de su introspección.

Felipe Devincenzi


La gran llanura /4
1. Hemos inventado una nueva esperanza y por eso cada acto de nuestras manos carecerá siempre de la perfección última.
2. A la pregunta (inevitablemente capciosa) del enemigo se le responderá con un sorpresivo sistema de agresión.

Rodolfo Cifarelli


La literatura nunca te da nada
Me acuerdo que, al lado de la editorial, había una casa de disfraces y en la vidriera se podían ver máscaras de payasos, gorilas y personajes de Star Wars. Una vez estaba esperando en la puerta de la editorial y apareció Juan Gelman. El poeta fumaba y hacía tiempo. Éramos los únicos ahí así que me saludó con educación. Casi enseguida, nos pusimos a charlar.

Juan Terranova


La gran llanura /3
No, no era el silencio que casi había quemado la cara del hombre que entró a la carpa. Tampoco era el silencio de las grandes ciudades, ese que no podía apaciguar los ojos enrojecidos de las putas golpeadas por sus anémicos rufianes, ni las muecas patéticas de ansiosos sátiros escrutando a sus presas.

Rodolfo Cifarelli


Una suerte de azul
A fines de los 50, Miles Davis tenía un contrato jugoso, las regalías se acumulaban bajo su puerta y solía merodear el Upper West Side en una Ferrari. Según cuenta en Miles por Miles, compilación de entrevistas editada por @letrasudaca, la había elegido amarilla para que los motherf*ckers lo confundieran con un taxista. Era rico y famoso pero también era negro y eso le exigía una guardia constante.

Felipe Devincenzi


La gran llanura /2
Caminaban frescos bajo el sol del mediodía primaveral porque se habían bañado en un riacho de agua clara. Al atravesar una herradura de álamos los sorprendió la solitaria carpa blanca...

Rodolfo Cifarelli


Julieta Ortega y los celos secretos
Por Juan Blanco Alguna vez yo le había dicho a Camila que me gustaba Julieta Ortega. Esto venía de la época de Viudas e Hijos del Rock and Roll, en que ella hacía de una ejecutiva milf que era la villana de la historia y usaba el sexo como forma de daño. Tenía, por ejemplo, tres enemigos: de uno (Mex Urtizberea) se cogía al hijo, de otra (Paola Barrientos) al padre, de otra (Violeta Urtizberea) al marido. Tan noble performance conmovió mi adolescente corazón. Una semana de 20

Juan Blanco


El intendente y el periodista
El intendente era probo y honesto, un salto de calidad respecto de los atorrantes de sus antecesores, una excepción en una sociedad de bárbaros.
Un famoso periodista del pueblo se había erigido como su principal crítico. Este periodista, por el contrario, era borracho, cocainómano, vulgar.

Juan Blanco


La gran llanura /1 (Una fábula)
Una tarde de cielo de hormigón y llovizna filosa un hombre caminaba solo por la gran llanura. De a ratos se rascaba la cabeza y hablaba en voz alta. Dos hombres, guarecidos bajo un árbol para no mojarse, lo oyeron a la distancia.

Rodolfo Cifarelli


Un recuerdo de cuando murio Maradona
Cuando murió Maradona hacía un mes que hablaba con Sofía y vivíamos en ciudades distintas. Nos conoceríamos recién un mes más tarde. Murió el miércoles y el tema lo abarcó todo durante varios días. Ella estaba más golpeada que yo...

Juan Blanco
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