top of page

Desde Hegel

  • Aug 6
  • 2 min read

por Rodolfo Cifarelli 

La hipótesis aún no derribaba sobre la crítica literaria en Argentina es que Borges, Saer, Aira y Piglia son los que entre nosotros mejor escribieron sus lecturas. El carácter epigonal de estas lecturas es el que domina los análisis sobre todo texto, desde el menos hasta el más publicitado. Toda lectura cristalizada es esencial para servir de mostrador de recepción de las sucursales y las banderas de la Industria Cultural, cuya una de sus funciones es la estabilización de los sentidos a través de la repetición de caras y caretas, la nadería del seminario sectario y las reseñas del elogio ineluctable: allí nacen y se sostienen los cánones imaginarios con efectos de realidad.

 

Pongamos un pequeño ejemplo: llama la atención de que no se escriba o diga –vade retro- que la matriz de Aira, ese Corín Tellado de la pequeña burguesía «blanca», es cortazariana, una matriz que es a la vez una simplificación de Roussel y Jarry: el pase de un estado de la narración a otro, el matrimonio por iglesia de lo verosímil con lo inverosímil, que resulta en un collage tranquilizador: la división irrestricta entre lo racional y lo irracional, entre lo objetivo y lo subjetivo, premisas de cualquier ideología reaccionaria que se precie de tal. Así y todo, Aira detesta a Cortázar porque no puede separarse de él. Su novedad es que no hay novedad alguna, y su corrección para alejarse en parte de su modelo fue el «giro autobiográfico».

 

Aira cartografió a Cortázar como un yo poco ingenioso pero vetusto y a sí mismo como un yo más «loco», más «moderno», sin nicas o cubanos rondando en las contratapas. Aira conoce a la perfección a Cortázar y lo ha desautomatizado conscientemente para no ir más allá del gesto del eterno discípulo con inquietudes elitistas.

 

La IC se transformó en un inconsciente colectivo con una vastísima arqueología de petrificaciones. Sus límites revelan que existe algo más allá, como dice la tesis preliminar de la Fenomenología del Espíritu de Hegel: un horizonte impuesto es prueba de que hay un más allá no impuesto a explorar. // RR.PP.


 
 

© 2035 Creado por El Artefacto con Wix.com

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
bottom of page