El cementerio del Oeste
- Aug 26
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Updated: Aug 26
por Felipe Devincenzi De haber sido porteño, no pocas nouvelles de Balzac transcurrirían en 1871. Diego Muzzio hizo lo suyo con Las Esferas Invisibles, donde cada fantasía vincula una agónica ciudad al prime de la época: daguerrotipia, indiada y Guerra del Paraguay. De esa última infamia -karma- llegaron los veteranos infectos con la fiebre que diezmaría Buenos Aires.
¿Cómo era esa Capital? Un damero sin avenidas, no saneado, y el río que apuraba la Plaza. Hay pocas fotos -apenas un óleo trágico de Blanes- pero muchos planos; La Boca era un arrabal aislado, Flores un pueblo, en Caballito y Belgrano primaba el campo. Y para todo lo demás está el diario del catamarqueño Mardoqueo Navarro: fechas y observaciones lacónicas del cataclismo rioplatense.
En 1871, un décimo de la población muere, huyen dos tercios, barrios enteros se abandonan y los cuerpos se acumulan como escombros. El 7/2, Mardoqueo escribe: el pánico principia. El 29/3: se entierran vivos. El 9 de abril: faltan médicos, huye el que puede y luego: heroísmo de la Comisión Popular. Sarmiento y los legisladores se ausentan; la Iglesia resiste. Una precisión del 27/2: Chacarita -el Gobierno gestiona la apertura de este cementerio.
Los camposantos espejan el crecimiento desesperado de la ciudad. En Buenos Aires morían 500 personas por día: la Recoleta rechaza el sobrante del Sur y entonces se recurre al Oeste, siguiendo el Ferrocarril. Primero se entierra en el actual Parque los Andes, y en 1887 se concibe parte de las 95 ha. que hoy subrayan El Cano, Guzmán y Newbery.
Desde su entrada helénica -otra marca de J.A. Buschiazzo- el cementerio exacerba la alteridad porteña: el primer barrio corresponde a los mausoleos neogóticos y modernistas, como en Père-Lachaise, y el horizonte es un viejo alambre de cruces y arcángeles. En el centro del hexágono se escuadran los panteones qué Ítala Villa copiaría a Le Corbusier y que más bien sugieren utopías soviéticas. En la esquina de El Cano y Campo, el anexo británico espesa la arboleda con lápidas generosas, apartadas de un inmenso conurbano de tumbas razas.
En febrero de 1936, el cortejo de Gardel peregrinó desde el Luna Park, vía Corrientes, hasta el portal de Av. Guzmán. Quince años antes, Newbery era escoltado de igual manera a través de Puente Pacífico. Desde ese origen masivo, Chacarita es la huella arquitectónica de no pocas virtudes argentinas: autogestión, resiliencia y memoria, entre otras. // RR.PP.
Fotos: Felipe Devincenzi


