El núcleo inevitable
- Jun 1
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por Rodolfo Cifarelli
Es Cortázar quien da las claves de Invasión (1969) de Hugo Santiago, sin dudas la película más sobrevalorada del cine argentino. La disecciona con espontáneo rigor en una carta a Manuel Antín, fechada el 8/8/70 en Saignon y recogida en el volumen Cartas 1969-1976: «(…) Ay, vi una cosa llamada Invasión, que me dejó entre triste y mufado y no sé qué más; nunca tanta pretensión se alió a tanta ineficacia en materia de diálogos; imágenes las hay y buenas, pero esa mezcla de aventura de Lemmy Caution con relato simbólico a lo Chesterton no me parece que haya dado nada memorable; a menos que yo esté realmente muy despegado de la piel nacional y no haya entendido nada. Sí, el homenaje a Macedonio; sí, las guiñadas de ojo a los intelectuales; pero qué torpeza en el manejo del erotismo, qué interminable ir y venir del pobre Murúa (…)» Elegantemente, Cortázar elude referencias directas a ABC y JLB, los responsables del guión.
Las observaciones de Bioy sobre la película delinean en su Diario un curioso momento de tensión con Borges el 28/6/69. «BIOY: Uno de sus principales defectos son los parlamentos, demasiado concluidos, correctos y sentenciosos. En el próximo film, vas a tener que contenerte. (…) BORGES: Shaw ha demostrado que el teatro tolera perfectamente largos monólogos... BIOY: En primer lugar, el cine no es el teatro; después, buena parte de los parlamentos de Shaw tienen un tono menos impecablemente redactado que los tuyos.
La «impecabilidad» de la escritura de Borges, deducimos, según Bioy no era tan «impecable» para el cine. Bioy regresará a Invasión en una entrada del 9/7/71, aunque ya no insistirá con los fallos del guión: «BORGES: Espero que el nuevo film salga mejor que Invasión: la historia era un disparate, no se entendía nada. BIOY: No estoy de acuerdo. La historia de Invasión siempre me pareció excelente y comprensible. Los defectos del film son de dirección y de sonido, no de argumento.»
Ni Bioy, Cortázar o Borges hubieran admitido que una respuesta asequible y superadora al cine pomposamente elitista que proponía Invasión portaba en su núcleo dos nombres inevitablemente peronistas: Hugo del Carril y Leonardo Favio. // RR.PP.

Foto: Borges y Hugo Santiago


