La gran llanura /7
- Feb 20
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por Rodolfo Cifarelli
–No gasten balas –dijo una voz inubicable en ese espacio.
Entonces se hizo la oscuridad y ya no hubo disparos. A pesar de la oscuridad, que era la misma dentro y fuera de la construcción, las pupilas les brillaban, y podían verse y guiarse y tocarse por esa única contraseña. (No pidan al narrador explicaciones racionales. Esta es una historia que no admite esa clase de trucos.)
–Saulo, Saulo –dijo irónicamente esa voz indescriptible-, ¿por qué me persigues?
Los que habían permanecido adentro de la construcción se miraban unos a otros sin animarse a abrir sus bocas. Oían llantos distantes como aleteos hundidos en lo más profundo de la llanura, semejantes a percusiones de garras que intentaban aflorar a la superficie.
–¿Y qué hizo Saulo? –dijo la voz, siempre irónica–. Lloró. Y no sólo lloró –la voz retomó el tono de una serenidad amenazante–: Su fragilidad traicionó el destino de todos, el destino de la vida, ¡de la vida, nada menos!, ¡hasta el destino de la última célula insignificante del cosmos! ¡No dejaron nada por corromper!Hubo un largo silencio.
Luego la voz, con el tono de un payaso que sobreactuaba un lamento, murmuró:
–Y aquí estamos. Ustedes quieren algo. Y quizás, quizás… Yo –la voz cambió al decir YO, sonando como una autoridad implacable–, yo podría ayudarlos. Humildemente, por supuesto –rebajó el tono–, apenas soy un desheredado servidor de almas perdidas.
A (otro A, no el anterior) dijo:
–Nosotros no somos almas perdidas.
B (otro B) agregó:
–No necesitamos ayuda de nadie. Entramos acá por error.
–¿Error? –dijo la voz enfurecida–. ¿Adónde quieren ir? ¡Qué inutilidad admirable la del viaje a través de una llanura donde los silos crecen y crecen y los que los llenan mueren y mueren! A Saulo lo engañaron, pero ustedes son peores: ¡se autoengañaron! Ustedes no van a ninguna parte, no obedecen a ningún jefe, son puras desviaciones del semen descartado de la nada. ¡Ustedes no son más que las sobras de l'appareil sanglant de destruction! ¡Ni tienen una sola máscara que imite una identidad!
Un relámpago estalló a metros de la entrada a la construcción y empezó a llover afuera y adentro.



