La gran llanura/13
- Mar 27
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por Rodolfo Cifarelli
¿Se acercaban o no al primer enfrentamiento?
La noche anterior, justamente, el ex carpintero contó una historia de enfrentamientos que le contaba su padre. Todas nuestras desgracias, decía el padre, nacieron el maldito día en que el presidente Sarmiento visitó al general Urquiza. Luego de aquella reunión, en ningún tiempo se lo había visto tan cabizbajo al general López Jordán, y fue en esos días cuando López Jordán decidió acabar con Don Justo, y levantar en armas a sus hombres. López Jordán acabó, sí, con don Justo, pero la guerra se complicó más temprano que tarde, según el padre del carpintero. Los hombres de López Jordán sufrieron vejámenes y fusilamientos, y tras la fatal derrota de Sauce, el presidente Sarmiento, envalentonado, mandó al general Rivas, que encontró mal parados a las tropas federales en Santa Rosa, lo que le impidió a López Jordán capturar Gualeguaychú. La situación, insostenible, hizo que López Jordán tomara la decisión de marchar hacia Corrientes, desoyendo una vez más a su estado mayor, que había propuesto emular el éxodo jujeño para cada sitio que abandonaran. El 26 de enero de 1871, día fatídico si lo hubo, en el paraje de Ñaembé, a los soldados federales se les metió bala por los cuatro costados. Después de la retirada López Jordán se plantó frente a la tropa hecha harapos: Sé que quisieran seguir combatiendo, sin embargo ahora hay que desensillar hasta que aclare. Y con su estado mayor partieron hacia la Banda Oriental, y de ahí a Santa Ana do Livramento. Los soldados federales vagaron sin rumbo, entraban en caseríos fantasmas en los que no había ni huesos de perros, desde pulperías a iglesias, cada palmo de aire devastado por la guerra. Sin esperanza, desarmados, cruzaban bosques de tala y chañares hacia el sur.
(El Sur, pensó entonces el Veterano, es lo que siempre, conscientemente o no, se busca: el fin del mundo y el faro que alumbra el fin del mundo. Y luego, ¿qué?).
Y los soldados federales no llegaron al Sur. Antes los mataron a todos y fueron alimento de las especies rapiñeras.
(Obnubilarse con la luz del faro del fin del mundo. Y luego, ¿qué?)

Foto: Faro / Tierra del Fuego


