Lasciate ogne speranza I
- May 21
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por Felipe Devincenzi
Concepción del tormento sin límites, el infierno suele mostrarse como reverso de lo divino. Jesús ya advierte de un fuego eterno en Marcos 9:43. En la mitología mexica, Mitclán es un inframundo organizado en círculos, idea explorada por Dante. El Corán abunda en sinónimos: hawia se traduce como abismo, mientras que jahannam, más literal, es una palabra que deriva del Valle de Hinom, antiguo basural donde se hacían sacrificios humanos.
La Historia replica estas versiones en episodios concretos, aunque su narración es tardía o negada. La Endlössung, por ejemplo, era impensable hasta que Lee Miller fotografió Dachau en el 45. En pleno siglo XXI, el infierno aún se vale del silencio. Para sus reductos no hay tweeter: el testimonio es paralizado por la amenaza y el blindaje político aleja a los medios. Por eso no soprende que hasta 2017 no supiéramos de Allende, localidad de 23 mil habitantes situada en Coahuila, a media hora de Texas.
Este pueblo -su gente, su vida- es el tema de How the US triggered a massacre in Mexico, artículo que Ginger Thompson escribió para ProPublica seis años después de sus hechos. La serie Somos., coguionada por Fernanda Melchor y estrenada por Netflix en 2021, es una adaptación fidedigna del relato. En seis capítulos muestra como la población interactúa con el narco, relación aguzada por la doctrina shock & wave que adoptaron los cárteles durante la presidencia de Felipe Calderón.
La organización protagonista es Los Zetas, que tuvo su origen en el CFE, unidad de elite de las FFAA de México. Habían sido formados por los yanquis pero desertaron del Estado a fines de los 90. Separados del Golfo, reinaron de Laredo a Matamoros hasta hace poco.
Los testimonios que recupera Thompson dan cuenta de cómo tomaron Allende: comprando edificios y comercios, subordinando a la policía, extorsionando ganaderos y autoridades municipales. En mayo de 2011, un residente filtró información del cártel a la DEA, que la compartió con policías mexicanos, quienes la remitieron de nuevo a los traficantes. Miguel Treviño -ya extraditado- no dudó en desquitarse con sus vecinos. // RR.PP.

Foto: Figura de Santa Muerte en Tepito, CDMX / Fernando Llano, AP


