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Realismo trágico

  • Jun 3
  • 2 min read

por Felipe Devincenzi

 

Hace dos semanas desapareció una adolescente de 14 años en el barrio de Cofico, Córdoba. Hace unos días encontraron su cuerpo descuartizado con signos de abuso y asfixia. La novelista Claudia Piñeiro no tardó en tweetear al respecto, relacionando su libro Catedrales con el asesinato. La reacción fue consecuente: ¿Se puede ser tan idiota? ¿Tan hija de puta? Postié eso porque me interesa mucho saber cuál es la parte (extremidad) de Agostina que no se encuentra, insistió Claudia. ¿Hay un por qué? En mi novela sí. 

 

La vanidad del artista proyecta sombras efímeras en los panoramas más desquiciados. En su biografía de Joyce, Richard Ellmann cita la urgencia del irlandés hacia los editores de Finnegans Wake (1939): “La Guerra está a punto de estallar y ya nadie leerá mi libro”. En esa línea, Trotsky se desvela con Literatura y Revolución mientras Lenin agoniza; Borges recibe el Dr. h.c. de Pinochet; Schönberg milita la neue musik en vísperas del nazismo. El primero, se sabe, hizo la revolución, Borges publicó Ficciones y el último inventó el dodecafonismo. Piñeiro ganó el Clarín con Las viudas de los jueves...

 

En los espacios que dirime nuestra literatura suele hacer eco la proclamada grieta. Desde la escolástica Florida/Boedo a gestos como el de Walsh, que pasó del ajedrez y los policiales a cagarse a tiros con grupos de tareas. Más recientes, Piñeiro postea desde su casa country y en las antípodas surgen autores como César González. Conocemos esta solapa: pibe chorro baleado por la bonaerense que descubre a Walsh en un taller carcelario. Pero si la obra de González se debe a la resiliencia, no se hace valer en ella: su retórica brilla, se retuerce y hace pedazos el fetiche de lo inefable. En pocas palabras, abre la cancha a frecuencias inexploradas por el Arte.

 

Hacia 2003, Bolaño arrastraba una insuficiencia hepática devastadora. Dedicó un último round a 2666, centrada en los femicidios de Ciudad Juárez. La primera persona de Susana Castillo, poeta mexicana asesinada y desmembrada en 2011, es todavía más contundente. A ella se atribuye la consigna Ni una menos. ¿Qué habría escrito Susana sobre Agostina, sobre el triple crimen de Varela, sobre una violencia que instala el descuartizamiento de mujeres en Argentina? Piñeiro piensa que se adelantó. Puede que la veamos en alguna marcha, junto a los choris y los manteros, rematando sus saldos de Alfaguara. // RR.PP.



 
 

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