La gran llanura /3
- Rodolfo Cifarelli

- Dec 28, 2025
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Updated: Jan 27
por Rodolofo Cifarelli
No, no era el silencio que casi había quemado la cara del hombre que entró a la carpa. Tampoco era el silencio de las grandes ciudades, ese que no podía apaciguar los ojos enrojecidos de las putas golpeadas por sus anémicos rufianes, ni las muecas patéticas de ansiosos sátiros escrutando a sus presas. Era otro silencio que, como un bufón cariñoso, les insinuaba en tolerables pesadillas que toda historia debería ser comprensible, que no toda violencia es inútil, que la retórica más humilde martilla contra la nada. Era el prólogo de una guerra, pero en ausencia de beligerancias los relojes de la mente se suicidaban arrojándose al inimputable pasado. Algo obvio: una expedición como aquella, en cualquier época o lugar, sufría el ataque de monótonas olas de evocaciones, de variada naturaleza y nada casuales: amores imposibles, cenizas de muertos queridos que secaban las bocas y los ojos, bares del crespúsculo con caña y tute, el rasgueo de una guitarra que no sonaba como el rasgueo de una guitarra. También, pese a los vientos limpios y las galaxias resplandecientes, los venenos de la incertidumbre los envolvían: una suma de malas artes amasadas por la ironía a destiempo y el cinismo disfrazado de erudición, resabios de urbanidad intelectual y sentido común de los tontos, incomparables en apariencia, idénticos en sus efectos: la creencia de que esas armas triviales amenazaban a los verdaderos poderes de una ciudad. Y, sin embargo, la intuición y el razonamiento encendían focos insurreccionales, y las espontáneas tentativas de desvíos o prórrogas se diluían en ciegas esperanzas. Y de los muchos que se percataron de este fenómeno de avance, retroceso y avance, uno dijo:
–Todo lo que camina sobre este mundo está condenado a golpes y prevaricaciones, a surcar ciénagas de barbarie y valles de la muerte. ¿Estamos preparados?
Después de un grave, breve silencio (otra vez el silencio), todos gritaron SÍ.
El grito estremeció la llanura y en las poblaciones levantadas sobre la antigua línea de los fortines hubo derrumbes menores y nacieron las primeras sospechas.//RR.PP.



