Burroughs & Barreda
- Juan Terranova

- Dec 31, 2025
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Updated: Jan 27
por Juan Terranova
Ricardo Barreda era odontólogo y vivía en La Plata. Se hizo famoso por matar, con una escopeta de caza, a su mujer, su suegra y sus dos hijas. William Burroughs no era todavía escritor cuando, durante una borrachera en México DF, mató a su mujer de un tiro en la cabeza, jugando a Guillermo Tell. Las dos historias son conocidas, pero ¿se pueden leer juntas? Los une el barroco, el exceso. El barro los une, el agua que fluye y la tierra que se disuelve. Ambos crearon un mito alrededor de su persona y de su obra. Ambos se transformaron en iconos pop. A Barreda lo santificaron de forma irónica y le dedicaron una cumbia. El asesinato de Joan Vollmer fue más serio, con más dudas. Después, en Tánger, Burroughs, heroinómano, escribió Naked Lunch desde el centro paranoico del siglo XX. ¿Puede un emblemático y talentoso escritor ser también un asesino, un femicida?

Los biografos de Burroughs reproducen una idea: el asesinato de su mujer lo lanzó a la escritura, generando una consecuencia afirmativa de un hecho destructivo. Pero Barreda mató tres veces más y no escribió nada. Por eso, uno es un genio y el otro, apenas un conspicuo asesino. Las páginas carcelarias de Barreda nos habrían llegado con una terrible autoridad: “Yo, Ricardo Barreda, habiendo asesinado a mi mujer, a mis hijas y a mi suegra…”

Después de matar, Burroughs estuvo, gracias a Bernabé Jurado, su abogado mexicano, apenas trece días preso. A diferencia del escritor, Barreda nunca huyó. Asumió su crimen y cumplió su condena. Burroughs terminó sus días en Kansas, Barreda, en una pensión en San Martín. Juntos, sus nombres propios podrían ser la marca de un estudio de abogados en un noir del Hollywood de los años 50. Sus respectivos semblantes también los unen.//RR.PP.


