Pinches fuerzas del mal
- Felipe Devincenzi

- Jan 26
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Updated: Jan 27
por Felipe Devincenzi
Hace unos años merodeaba las estanterías de Tres Cruces, en la colonia Coyoacán, cuando di con la edición ERA de Las batallas en el desierto. El libro es tan precioso como el relato de Pacheco: entre la tapa y el texto median un par de hojas acartonadas, el gramaje es denso, la impresión nítida, pero ante todo destacan las imágenes de Nacho López.
El archivo del tamaulipeco es tesoro de la Fototeca Nacional de México, y en él relumbra el magnetismo del antiguo Distrito Federal. Peatones trajeados, organilleros, los Packard de la posguerra. Es probable que en esos fotoensayos, publicados en antiguos semanarios como Siempre! y Mañana, y titulados con misticismo por el propio López (Bajo la lluvia, México y usted se veía así), se haya inspirado Rodrigo Santos para filmar Belascoarán (2022).
La miniserie fue financiada por Netflix, quizás para evitar el monocultivo de cliffhangers pochocleros, acierto que también permitió, entre varias joyas, el rodaje de Roma. Ambas ciudades -la de Cuarón y la del detective- confluyen en ese damero asediado por los movimientos de izquierda, la represión del halconazo y un mestizaje que transige el urbanismo yanqui del policial noir. La idea original es de Paco Taibo II, que en sus muchas novelas anhela un sincretismo entre la crudeza de Hammett y el lirismo melancólico de Chandler, y aunque las diferencias con la serie son evidentes, las versiones coinciden en el humor chilango, y en la noción de que un justiciero mexicano terminará, sí o sí, haciéndole la guerra al Estado.
Por último, vale decir que Belascoarán rezuma el esplendor de Luis Méndez. El actor ya había enfrentado una ola de femicidios en Narcos, pues los guionistas de Netflix entendieron que no es posible hablar de cárteles sin evocar a las muertas de Juárez. En todo caso, pareciera que entre el DF de José Emilio Pacheco y la actual CDMX se viró el timón hacia el quinto infierno. Y eso que en Días de Combate (1976), a Belascoarán ya le advertían: “Cuídate del Comandante de la Judicial, que en sus horas libres, las horas que le sobran de golpear estudiantes o torturar campesinos, no se dedique a estrangular mujeres”.

Foto: Nacho López, CDMX


