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- Un recuerdo de cuando murio Maradona
por Juan Blanco We have plenty of matches in our house Currently our favourite brandls Ohio Blue Tip(...) It’s one-and-a-half-inch soft pine stem(...) stubbornly readyTo burst into flame Lighting, perhaps the cigarette of the woman you love For the first time And it was never really the same after that Ron Padgett, “Love Poem” Cuando murió Maradona hacía un mes que hablaba con Sofía y vivíamos en ciudades distintas. Nos conoceríamos recién un mes más tarde. Murió el miércoles y el tema lo abarcó todo durante varios días. Ella estaba más golpeada que yo. El viernes siguiente por la noche estábamos chateando y yo tenía que entrar a bañarme, pero no lograba prender el calefón. Usaba fósforo tras fósforo y nada. Yo le iba contando estos fracasos y ella se burlaba de mi inutilidad. Cuando la gracia cumplió su ciclo y ya me había empezado a irritar, queriendo simplemente que prenda de una vez, vi a todos los fósforos usados ahí, amontonados, y se me ocurrió algo: los acomodé de modo que dibujaran un número 10. Como los fósforos son rectos, el cero quedó bastante rectangular, tal como en las clásicas camisetas de Maradona. Saqué una foto y se la mandé. Respondió: “Es para invocar que el calefón prenda en el próximo intento”. Me sentí envalentonado. Dejé el teléfono sobre la mesada, con el chat abierto. Me concentré. Prendí un fósforo e intenté una vez más. Sostuve el botón sintiendo la fuerza en el antebrazo izquierdo, cuidando mi precisión. Pero cuando solté se apagó. Lamenté que no se cumpliera la profecía. Pero me revolví contra ese destino e intenté otra vez, apurado para que no pasara tanto tiempo sin contestar. Tampoco prendió. Después hice un tercer intento negligente, el menos cuidado de todos, como de bronca, para rematar la frustración, y cuando solté el botón… zaz: prendido. Le mentí que había prendido a la primera, justo después de armar el 10, y festejamos.// RR.PP. Foto: Maradona Niño / Felipe Devincenzi
- "Mi máxima inspiración es el noticiero"
Jonás Chaia De Bellis es escritor. Publicó un libro de poemas titulado “Mensajes de advertencia grabados en nuestros fósiles.” ( @editorialmeridion ) ¿Escribís todos los días? Diría que casi todos los días escribo algunas líneas. Se me ocurre algo, aunque sean dos palabras, y las anoto en el teléfono; después veo qué hago con eso. Simulo ser el Agente Cooper, que andaba con el grabador portátil preparando cintas para Diane. Me sirve porque, de todos modos, suelo trabajar con esas pequeñas imágenes. ¿Qué cosas te inspiran o te dan ganas de escribir? Mi máxima inspiración es el noticiero. Recomendame dos libros recientes. Aniquilación de Houellebecq (la atmósfera de guerrilla híbrida en la que transcurre la novela está construida de manera tan perfecta que me parece haberlo vivido; esa amenaza que, como siempre en sus novelas, no genera desesperación sino resignación) y Los reyes de la casa de De Vigan (lo mejor que leí relacionado al tema de las redes sociales y eso). Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir en estos días ¿cuál elegirías? Sorrento o Nápoles o cualquier lugar en las inmediaciones del Vesubio. ¿Estás escribiendo ahora? Escribí mucho en el verano, pero después se me cayó el año en la cabeza, como el yunque cae sobre el Coyote. Pero como te decía, algo siempre registro. Después lo uso. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. Un dibujante digital de Suecia que tranquilamente podría ilustrar el paisaje de Aniquilación de Houellebecq del que te hablaba antes: @georgjutvall Si el disco tiene que ser reciente, te recomiendo Ekpyrosis de Avernal que acaba de salir (cada disco que sacan es mejor que el anterior). Si no tiene que ser reciente, hoy por hoy te diría Human de Death.// RR.PP.
- La gran llanura /1 (Una fábula)
por Rodolfo Cifarelli Una tarde de cielo de hormigón y llovizna filosa un hombre caminaba solo por la gran llanura. De a ratos se rascaba la cabeza y hablaba en voz alta. Dos hombres, guarecidos bajo un árbol para no mojarse, lo oyeron a la distancia. Empezaron a caminar junto a él, que decía cosas como: – Primero mataron a los indios, después a los gauchos y ahora vienen por nosotros, que no sabemos qué o quiénes carajos somos. A los pocos días eran seis hombres y cinco mujeres caminando por la gran llanura. Bastaba que alguien pidiera la palabra y se le concedía. – Cuando uno sabe qué y quién es, sabe lo que debe hacer –dijo uno. – Todos nuestros enemigos parecen poderosos –dijo otro cuando se pusieron de acuerdo sobre quiénes eran los enemigos–, pero son apenas pumas de papel. – Es cuestión de tiempo conseguir los recursos y precisar los procedimientos eficaces para derrotarlos –dijo otra. Habían decidido por unanimidad internarse hacia el sur, evitando el cruce aún inoportuno con alguna partida. Mientras afinaban criterios y preparativos y los grillos se posaban en las puntas de sus dedos, otros se les fueron sumando. La luna envolvía sus cuerpos con estambres fosforescentes, el sol con máculas radiantes.Ya eran treinta hombres y veinte mujeres cuando el más viejo de todos, fijando una mirada absorta en una gran nube blanca, dijo: –Eterno Padre: gracias por no responderme nunca si lo torcido será enderezado, si lo enderezado será enaltecido y si lo enaltecido será al fin esa nueva era de la que hoy todo deseamos. Solían detenerse fascinados por la caída de una estrella fugaz o por los últimos surcos del atardecer en el horizonte. Luego retomaban la marcha. Caminaban. Caminaban. Y caminaban.//RR.PP. Foto: Juan Rulfo
- Las dos apariciones de Ritondo en mi vida amorosa
por Juan Blanco 1. Héroe Octubre 2024. Iba a verme un viernes con una chica que se acababa de separar. El entusiasmo era mayor al normal por ese fulgor de una oportunidad antes vedada. El día anterior le doy me gusta en Bumble a una chica que, un segundo después de hacerlo y que sea irreversible, noto que es la mejor amiga de la otra. Amigas de la infancia. Me lamento y pienso que incluso podría llegar a suspenderse el encuentro del día siguiente. Pienso en eliminar la cuenta pero recuerdo que alguna vez escuché que después de eliminarla igual sigue visible por un mes. No hay tiempo de chequearlo. Se me ocurre otra solución: borrar todas mis fotos y que no pueda ver que fui yo quien le dio me gusta. Entonces borro la biografía y elimino las fotos pero la aplicación no me deja quedar sin ninguna foto, así que agrego apurado la primera que encuentro en la galería. La acaban de mandar a un grupo, burlándose por algo, y es una foto de Cristian Ritondo recibiendo un premio en la legislatura porteña. Así que el perfil queda diciendo “Juan, 26”, sin biografía y con esa foto de Ritondo. Con la otra chica tenemos un cordial romance de dos meses. 2. Villano San Telmo, invierno de este año. Después de una cita estábamos esperando su Uber en una esquina. El Uber es aceptado y la aplicación dice que va a llegar en siete minutos. Siete minutos para darnos un beso. Siento que ella me está dando lugar, porque nos miramos de cerca, pero el tema no pega: estamos hablando de política y, en ese momento, estamos diciendo algo sobre Ritondo, que no sé por qué ha sido noticia esa semana. Entonces trato de cambiar de tema, de ir al famoso tono “Mati devolveme el buzo” que suele preceder a un primer beso. Ese giro necesitaba algo de tiempo ya que debía ser gradual. Cambiar abruptamente hacia ese tono puede hacerte quedar como un tonto, o al menos esa era mi sensación. Mientras ponía todas mis fuerzas en lograr ese giro, llegó Roberto. El insidioso y desalmado Roberto de Uber, arruinándolo todo. Soy pudoroso, no iba a tirarme un piletazo ahí, a último momento, con Roberto mirando. Así que nos besamos en el cachete y se fue.///RR.PP.
- Sobre el lenguaje inclusivo
por Juan Terranova El llamado “lenguaje inclusivo” proponía una transformación en nuestro idioma. Pero ¿qué tipo de transformación? Desde luego, cambiar la lengua no implica un efecto instantáneo en lo social, ni en los sujetos. El “hacer cosas con palabras” de Austin señala una operación sutil, tiene un límite. Y si algo no producía el lenguaje inclusivo era inclusión. Ningún colectivo desprotegido o vulnerado recibía ayuda. El lenguaje inclusivo, tanto en lo oral como en lo escrito, construía, al contrario, una distinción, una diferencia, generaba una élite que, sin pudor, presumía de su esclarecimiento, opacando la lengua. El intento de operar en el idioma de los argentinos tiene tradición. No hay mucha novedad en que la socialdemocracia liberal intente imponer la e, la x, etc. Lo nuevo es que el peronismo, un movimiento que históricamente elaboró su propia lengua, adopte esas imposiciones sin cribas. Pero también sus representantes comenzaron a hablar de forma institucional, fría, correcta. El político se presenta ya como funcionario. Sobran ejemplos. Cristina usó las cadenas nacionales para aleccionar. Massa hizo campaña con tecnicismos. Es posible hablar de manera tal que se excluya al que escucha y, muy rapido, sindicarlo de tonto o malo, un sujeto que no sabe, no participa de la conciencia. Milei, por el contrario, golpea con el insulto y el mal gusto para subrayar su compromiso y su convicción. En el siglo XXI, una elite global construyó un manual, un protocolo. La política lo tomó: Si se habla de forma popular, se está siendo discriminador. Si levanta la voz, se está siendo violento. Se importó un vocabulario que recorta: emponderarse, autopercibirse. El exabrupto, capital político del marginado, se tachaba de la lista. Noviembre, 2025. Lula promulga una ley que prohíbe el uso de lenguaje inclusivo. La normativa exige “no utilizar nuevas formas de flexión de género y número de palabras en portugués contrarias a las reglas gramaticales establecidas.” El peronismo tiene un solo objetivo a futuro. Reconectar eso que se desconectó. En el medio está el negocio de los que ganaron desconectando.// RR.PP.
- “Me iría a la granja de mi amigo en el medio de la nada”
Marina Caamaño es escritora, vive en Brasil y acaba de publicar “Bienvenidos al paraíso” por Editorial Ouiea! ¿Escribís todos los días? Escribo todos los días, en la compu o en una cuaderno o en una servilleta o en el celular o en los márgenes del libro que esté leyendo. Siempre hay algo aunque no siempre termine en algo. ¿Qué cosas te inspiran? Lo absurdo y ridículo de lo cotidiano, de la gente. Cosas que pasan o que escucho o que veo y se me quedan atoradas en la cabeza por alguna razón que necesito entender porque. Recomendame dos libros recientes. Libros: las aventuras de la china iron fue lejos uno de los mejores que leí este año y People scare me me gustó mucho Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? Me iría a la granja de mi amigo en el medio de la nada a estar rodeada de gallinas, burros, gatos, perros y campos de maíz por todos lados ¿Qué estás leyendo ahora? Estoy leyendo Comedy de Mathias Svalina, el cuerpo resiste de Matguillan y the glimmering room de cynthia cruz Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. De instagram me gusta seguir cuentas de recetas de comida que nunca me salen igual, pero la de Britney Spears es una joya. Y disco, me volví a obsesionar con Miami de Babasónicos hace unas semanas y lo estoy poniendo sin parar.//RR.PP.
- Mussolini en la pantalla
por Juan Terranova Hace treinta años, habría sido imposible. Hace veinte, también. Pero hoy, Mubi muestra un Mussolini que no es el villano, sino el líder, más complejo, humano. ¿Se lo ridiculiza? Sí, parece casi obligatorio. Y también es una parte de la historia. Los italianos somos ridículos a veces. Está en nosotros. Pero ¿se lo agrede? No. ¿Se lo denigra? No. ¿Meloni habilitó este retrato? Quién sabe. La serie, sin embargo, está ahí. Un Duce más cerca de Shakespeare que de Pirandello. Un Muss con un poco de Richard III, con algo de Lear, de Hamlet. También Molière . Por lo sutil, histriónico pero agrio. Hay barroco, despliegue y primeros planos. Poco documental pero eficiente y un Luca Marinelli que se hacen una fiesta en cada expresión, que se agranda en cada mirada al que mira. La música, anacrónica, es excelente. Por supuesto, algunas zonas del relato general aparecen esmeriladas –aunque no tanto– y está el infaltable aceite de ricino. El tío Adolfo tenía los hornos, nuestro Duce, el aceite de ricino: es evidente que hay una diferencia. Y esa diferencia permite la serie. M, figlio del secolo termina con el desenlace del Caso Matteotti. ¿Una bisagra en la democracia italiana? Todavía falta. ¿Habrá segunda temporada? Si ese final es el final de la serie, el fascismo gana como partido. No llegamos al fascismo totalitario. No hay guerra. El futuro es toda potencialidad. Mussolini triunfa. Asume la crisis. Desafía al parlamento y la oposición hace silencio. Pero ese vacío ¿qué dice? Nos habla. ¿Somos parte de ese silencio reverencial, que dura un instante eterno? ¿Admitimos, nosotros, a Mussolini en el siglo XXI? La serie se anima a retratar un Duce dramático o bufo, a veces melancólico, siempre enredado en los juegos del poder y saltando hacia adelante con violencia porque el fascismo es violencia. Me animo a decir que el acierto más grande de la serie es no acatar las estupideces que la CIA difundió, con medios casi ilimitados, durante décadas, sobre el fascismo. En este, nuestro mundo, liberal y cobarde, eso ya es muchísimo.// RR.PP.
- "Durante muchos años he escrito enojada"
María Lobo es escritora, vive en Tucumán y este año publicó Tierra acostumbrada en Fondo de Cultura Económica. ¿Escribís todos los días? Todos. ¿Qué cosas te inspiran? Más que inspirada, durante muchos años he escrito enojada. Ahora que ese enojo se transformó, he empezado a escribir desde la perplejidad. Recomendame dos libros recientes. Crueldad del macá, de Martín Bericat. Es el libro más extraordinario que he leído en este último tiempo. Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? Con dos amigos tenemos un chat donde casi todos los días decimos algo sobre partir en alguna nave. ¿Qué estás leyendo ahora? Vámonos (para poder volver), de Jeff Tweedy. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. @trackstarshow y Double Infinity de los Big Thief.// RR.PP.
- La clarividencia probabilística
Por Damián García Nuestra comprensión del Universo ha llegado a límites escindidos tanto de la percepción sensorial como de la razón. Para un electrón no hay una posición estable, un conjunto de coordenadas espaciales inequívoco. No se puede predecir su próxima ubicación ni siquiera habiendo determinado la actual. Hay una incerteza, una duda que se traduce en la probabilidad de que el electrón se encuentre o no en un lugar. ¿Es siquiera la misma partícula? El rey Rodolfo II fue protector y mecenas de las ciencias emergentes de su tiempo. Ciencias que hoy conocemos como Física y Astronomía, pero que entonces eran variaciones de la Astrología y, por lo tanto, debían de alguna forma u otra acertar en el terreno de la adivinación. Rodolfo era un hombre de baja estatura con prognatismo mandibular. Padecía tormentos mentales que se asocian a su genealogía incestuosa. En su corte desfilaban curanderos, alquimistas y adivinos. Sin embargo, Rodolfo II fue capaz de discernir entre sabios y embusteros. Existen registros sobre el encarcelamiento a alquimistas por fallar sus intentos de trasmutar elementos comunes en oro. Con el advenimiento de la física cuántica, el determinismo queda reducido a experiencia escolar. Es aceptado por omisión y empatía. No es la realidad pero, en esencia, vale lo mismo. Por otro lado, las derivas astrológicas que predicen el futuro a partir de la posición estelar lo reivindican. El desplazamiento del paradigma cuántico hacia el Renacimiento tardío revela que quizás no haya tanta distancia entre la interpretación probabilística y la adivinación. En ambas se puede contemplar la arista metafísica. La posibilidad de anticipar eventos tiene no solo valor estratégico, sino también una influencia sobre los espíritus. Con el tiempo, se perfeccionó el entendimiento sobre estas artes al punto de comprender que la traducción de los signos del cielo, las cartas del tarot o la posición de un electrón, implican una vinculación inaccesible con algún tipo de urdimbre sobre la que se funda el Universo y su dirección.// RR.PP.
- “Pienso mejor hablando que pensando en soledad"
Federico Marcel - @fedemarcel - es librero. Recomienda libros en podcast y radios de Ushuaia y también en su librería De jardines ajenos, la librería más austral del mundo. ¿Leés todos los días? Sí, todos los días, en diferentes momentos, pero siempre antes de dormir, al menos 40 minutos. ¿Qué cosas te inspiran? Libros, cine, y conversaciones, hablar es estimulante, pienso mejor hablando que pensando en soledad. Recomendame dos libros recientes. Los galgos, los galgos de Sara Gallardo y Los Diablos de Joe Abercrombie Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir en estos días ¿cuál elegirías? Seúl, las grandes capitales de Asia me parecen salidas de ficciones ciberpunks, me encantaría poder verlas. ¿Qué es lo que más te gusta tener tu librería? Leer en silencio, hablar de literatura con clientes y amigos y tomar unas copas en nuestros eventos. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. https://www.instagram.com/gindij Viagr Aboys (2025)/// RR.PP.
- La gran llanura /2
por Rodolfo Cifarelli Caminaban frescos bajo el sol del mediodía primaveral porque se habían bañado en un riacho de agua clara. Al atravesar una herradura de álamos los sorprendió la solitaria carpa blanca. Se acercaron cautelosamente, se detuvieron a pocos metros de la entrada y alcanzaron a ver en su interior una silla de madera frente a un biombo negro de dos paneles perfectamente alineados. Las opiniones diferían. Para unos debían pasarla por alto (temían una trampa), para otros valía la pena requisarla. –No hay un solo cristiano adentro –dijo una que dio una vuelta completa alrededor de la carpa. –Habría que entrar para comprobarlo –dijo otro convencido de que en esa carpa había más que una silla y un biombo. Tras un corto debate acordaron que este último sería el encargado de investigar. No entraría más de uno porque podría haber una mina bajo el suelo de la carpa. Y fue así que, mientras el resto retrocedía, el hombre, facón en mano, como pisando una delgada capa de hielo, entró. Inmediatamente una voz amable y andrógina, desde detrás del biombo, dijo: –Puede sentarse y enfundar su arma. Sólo tengo para ofrecerle una pregunta. El hombre, aún confundido, enfundó el facón y se sentó. –Pregunte nomás. –¿Qué son la realidad y la verdad? El hombre se frotó los ojos y murmuró: –Eso lo tendría que responder un filósofo o un poeta. Detrás del biombo sonó una risita y después un largo suspiro de agobio. –¿Filósofos? ¿Poetas? –dijo la voz– Les da terror enfrentarse al hecho de que la única verdad es lo que todavía no es realidad y viceversa. Se conforman con la orfandad y la ficción. Ustedes marchan hacia ese mismo hecho. ¿Qué triunfará? ¿Las comodidades del terror o las herejías, incluso las más crueles, de una nueva voluntad? La voz calló. –¿Quién es usted? –preguntó el hombre. –¿No se dio cuenta? –No. –No se preocupe. Ya lo sabrá. –Me gustaría saberlo ahora. Una ráfaga de silencio ardiente roció la cara del hombre provocándole un súbito dolor de cabeza. Pensó en mirar detrás del biombo y enseguida imaginó una máscara senil, en parte rota, en parte quemada, flotando en el infinito. Entonces prefirió no hacerlo y salió.// RR.PP.
- Teoría de la Internet muerta
por Juan Terranova 1 . Toda euforia lleva en sí su potencial disforia. Las vanguardias traen, en sus disruptivos enunciados, el germen de sus aporías. A toda revolución le sigue su Termidor. Una fuerza empuja hacia adelante y luego se desgasta y estanca. Es simple. Pero cuando nos envuelve el vértigo no resulta tan fácil recordar la existencia de una inevitable inmovilidad. Las drogas proveen los mejores ejemplos. El poder también. 2 . Las tecnologías sufren el mismo ciclo binario de arriba-abajo, éxtasis-depresión, pero a diferencia de los movimientos artísticos o políticos, dejan atrás artefactos que, sin llegar a ser basura, se van apilando y superponiendo. En el siglo XIX, Baudelaire temía que la fotografía destruyera el grabado de la misma manera que el grabado había desplazado a la pintura. Un siglo más tarde, las videocaseteras amenazaban el cine. Luego la televisión por cable desbancaba al VHS. Pero hoy se sigue pintando en caballete y seguimos pagando una entrada para experimentar la proyección de una sala oscura. En la modernidad, cada aparato prolonga sus tiempos más allá de la irrupción de su competidor. Por costos y practicidad, el cassette de cromo iba a suplantar al disco de vinilo. Pero hoy se siguen produciendo vinilos mientras hipsters del mundo compran cassettes originales en una gesto de nostalgia y escuchan la música comprimida en Spotify o YouTube. 3 . A principios de siglo, Internet fue reclamada por nuevos socialistas utópicos como lugar prístino de la democratización. Luego se parceló con las redes sociales y el capitalismo comenzó a horadar la libertad y la gratuidad cobrando todo tipo de cuotas y peajes. ¿Qué pasa hoy? Invocar el final es un gesto recurrente de nuestra época moderna. Y por eso, ya existe una Teoría de la Internet muerta. Según esta teoría, invadida de forma silenciosa por IA, robots y publicidades, Internet habría muerto entre el 2016 y el 2017 , y hoy estaríamos viviendo en otra zona de la evolución digital. El flujo real habría descendido en esos años a la mitad, poniéndonos frente a pantallas zombificadas. Más que una zona muerta, estaríamos transitando una zona que muere. O sea, un lugar enfermo. 4 . La plataformas anegadas de usuarios falsos, el abuso de los paisajes y personajes de cientos de IAs, los pop-ups psíquicos, persiguiendo beneficios cada vez más escasos, estarían creando un flujo de interacciones hombre-máquina, mientras se decrece hacia un grado cero, una existencia sólo máquina-máquina, donde los usuarios humanos serían una minoría aislada que día a día va perdiendo el interés. Ahora bien, ¿genera alivio la idea de ese apocalipsis íntimo? Un futuro con una Internet solipsista replicando un sinfín de plataformas ilegibles y aburridas ¿nos devolverá a la vida analógica? La perspectiva resulta más pantanosa, intrincada, llena de frustraciones, idas y vueltas. Todavía habitamos, entre residuos luminosos y ecos de trampas comerciales, esta cultura digital que se impuso en el siglo XXI. Sin embargo, la imagen de un robot de lata tecleando en una oficina vacía para venderle, prescindiendo de todo tipo de intervención humana, un producto de higiene corporal o una reserva en un hotel a una IA cuya base de datos está del otro lado del mundo se parece mucho a una ligera revancha./// RR.PP.











