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NOTAS

132 results found

  • Burroughs & Barreda

    por Juan Terranova Ricardo Barreda era odontólogo y vivía en La Plata. Se hizo famoso por matar, con una escopeta de caza, a su mujer, su suegra y sus dos hijas. William Burroughs no era todavía escritor cuando, durante una borrachera en México DF, mató a su mujer de un tiro en la cabeza, jugando a Guillermo Tell. Las dos historias son conocidas, pero ¿se pueden leer juntas? Los une el barroco, el exceso. El barro los une, el agua que fluye y la tierra que se disuelve. Ambos crearon un mito alrededor de su persona y de su obra. Ambos se transformaron en iconos pop. A Barreda lo santificaron de forma irónica y le dedicaron una cumbia . El asesinato de Joan Vollmer fue más serio, con más dudas. Después, en Tánger, Burroughs, heroinómano, escribió Naked Lunch  desde el centro paranoico del siglo XX. ¿Puede un emblemático y talentoso escritor ser también un asesino, un femicida? Los biografos de Burroughs reproducen una idea: el asesinato de su mujer lo lanzó a la escritura, generando una consecuencia afirmativa de un hecho destructivo. Pero Barreda mató tres veces más y no escribió nada. Por eso, uno es un genio y el otro, apenas un conspicuo asesino. Las páginas carcelarias de Barreda nos habrían llegado con una terrible autoridad: “Yo, Ricardo Barreda, habiendo asesinado a mi mujer, a mis hijas y a mi suegra…”  Después de matar, Burroughs estuvo, gracias a Bernabé Jurado, su abogado mexicano, apenas trece días preso. A diferencia del escritor, Barreda nunca huyó. Asumió su crimen y cumplió su condena. Burroughs terminó sus días en Kansas, Barreda, en una pensión en San Martín. Juntos, sus nombres propios podrían ser la marca de un estudio de abogados en un noir  del Hollywood de los años 50. Sus respectivos semblantes también los unen.// RR.PP.

  • Siempre París

    por Felipe Devincenzi Fabrizio Colombo es mendocino pero reside en París desde 2022. Músico ecléctico, se formó en el violín antes de elegir el bandoneón de su abuelo. En Argentina formó un primer septeto, con el que grabó ‘Celedonio’ (2022). Este año presentó ‘Siempre París’, grabado para el sello Faubourg du Monde y filmado en los estudios Ferber de la capital francesa. ¿En qué se diferencia este LP del primero? ‘Siempre París’ es un disco que se terminó de gestar musicalmente un año y medio después de haberme establecido en la ciudad. Es el resultado de haber descubierto músicos excepcionales de la escena parisina y de percibirme a mí mismo en este mundo nuevo. Pone en valor tanto el trabajo grupal que se logró como la calidad solista de cada integrante. ¿Por qué escribís para Septeto? Porque soy fanático de la sonoridad Piazzolla y, al mismo tiempo, de las grandes orquestas típicas que nos ha dado el Tango. La formación en septeto permite un resumen de estas dos: música de cámara, orquestal e intimista que conjugan la verdad de la prosa tanguera. ¿Cómo surgió la participación de Sandra Rumolino? Reinaldo Yiso escribió: “El tango es siempre una historia que tiene, en todas sus hojas, palabras del corazón”. Cada vez que escucho cantar a Sandra le creo. La descubrí a través de los discos del Maestro Juan José Mosalini y después tuve la suerte de conocerla gracias a su hijo, el admirado Juanjo Mosalini. ¿Cómo es el ambiente tanguero en París? Vasto y estimulante, por su compromiso histórico con el género. Habiendo albergado tantas figuras trascendentales de nuestra música, París sigue siendo cuna de muchos bandoneonistas y músicos indispensables a la escena europea. Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora, ¿Cuál sería? A Roma, para conocerla. A Mendoza, para ver a los seres queridos y defender el agua. ¿Qué músicos te inspiran? Todos. Recomendáme una cuenta de IG y un disco. Un IG: @Nonnasilvioofficial . El disco ‘Canciones’, de Puente Celeste.// RR.PP.

  • “La Galaxia Gutenberg es una supernova”

    por Néstor Leuchenco Juan Insua (1954) es un creador de proyectos culturales complejos desarrollados durante mas de cincuenta años en Latinoamérica y Europa. Concibió Kosmopolis, La fiesta de la literatura amplificada (2002-2025) . Acaba de inaugurar la exposición Roberto Bolaño, El visitante del futuro , y prepara una historia cultural de Marte en el Museo de las Confluencias (Lyon). ¿Extrañas la literatura que leías en los años setenta? A los libros que leí no los puedo extrañar porque sigo recurriendo a ellos. Mi perspectiva sobre el tema también me impide extrañar la literatura de un período concreto. Cada vez que necesito releer algo recurro a esa biblioteca intima que todos llevamos como preciada ofrenda de la buena memoria. No tener nada que extrañar es un calmante para la ansiedad. Y además siempre están los Clásicos, como acicate para seguir buscando lo nuevo: lo que siempre estuvo ahí.  ¿Qué te extraña de los libros que se escriben hoy? Nada en particular. Las quejas, apologías, criticas, menosprecios o glorificaciones sesgadas que podemos encontrar son innumerables. La industria cultural necesita adaptarse para sobrevivir. Se publica todo lo que podamos imaginar. Y con un optimismo moderado podría decirse que aumenta el numero de maravillas que sigue cultivando el formato libro. Todo ha mutado intensamente. En su canto de cisne, la Galaxia Gutenberg se ha convertido en una supernova. Y desde hace décadas estamos dentro y fuera de ese paréntesis, dentro y fuera de su perdurable influencia. ¿Te extrañaría si mañana nadie entiende qué es escribir? Eso ya está sucediendo y no habría que alarmarse. No hay escritor o escritora que no se haya hecho esa pregunta. En la Antigüedad se temía que la escritura pudiera deteriorar nuestra memoria hasta límites insospechados. Así ha sido y también todo lo contrario. Me gusta pensar que seguiremos leyendo y escribiendo en todos los estilos, géneros y formatos posibles. Aun en los bunkers del día después, aun sin saber ni entender por qué leemos y escribimos.// RR.PP.

  • Tocá lo que escuchás

    por Sebastián Napolitano 1 . Tocá lo que escuchás . No sé ya dónde leí la frase. Probablemente en alguna de esas listas de consejos, como la de Monk o la de Chick Corea, que suelen circular en internet. Aunque podemos estar seguros de que fue expresada en formas y épocas distintas, en lenguas diferentes, aplicada tanto al arte como a cualquier otra disciplina. Se puede decir que es una idea algo gastada. Pero la verdad, no importa cómo suene, sigue siendo la verdad. Un poeta escribió alguna vez: “Ya está todo dicho pero hay que decirlo todo de nuevo porque no había nadie escuchando.” 2 . Desde todo punto de vista, aprender a tocar es mucho más fácil que aprender a escuchar. Escuchar es un desafío más complejo, más amplio. Requiere más inteligencia, sensibilidad, experiencia. Tocar tiene límites: los que impone nuestra destreza, incluso nuestra anatomía. La escucha, si sabemos cultivarla, puede ser ilimitada. 3 . En octubre de 1962, un submarino soviético B-59 iba en dirección a Cuba. El aire acondicionado no funcionaba. El calor era extremo y la respiración de los tripulantes agotaba el oxígeno. Días atrás habían perdido contacto con Moscú. Desde la superficie, buques estadounidenses arrojaban cargas de profundidad, señales acústicas para obligar al submarino a emerger. Pero dentro del casco era difícil saberlo. El B-59 llevaba un torpedo nuclear. Para lanzarlo hacía falta la confirmación de tres oficiales. Dos estuvieron de acuerdo. El tercero, Vasili Arkhipov, se detuvo a escuchar los intervalos entre las explosiones, su regularidad. El sonido no escalaba de manera caótica sino que respondía a un patrón. Así comprendió que no era un ataque, sino una advertencia y se negó a autorizar el lanzamiento. Tocá lo que escuchás./// RR.PP.

  • Anailógicos

    por Maite Pil Tal vez las formas de amar no digan nada sobre nosotros. Capaz a los seres humanos haya que medirnos por nuestra posición en relación al saber. Que no es el saber enciclopédico, necesariamente, sino aquel que el propio sujeto produce y, en el mejor de los casos, transmite. Pienso esto porque, por ejemplo, nos olvidamos de que Lacan era freudiano. Y porque nos olvidamos, también, de que el saber es, en sí mismo, una operación creativa. Pero no tan creativa como para ponerse a hacer poesía libre del dato. Veía el otro día una especie de seminario online que dio un psicoanalista sobre ataques de pánico y, en un momento, una alumna —pongámosle— le preguntaba sobre la diferencia entre psicoterapia y psicoanálisis. Él respondió que era la misma diferencia que había entre ir al mar o a la montaña. Y nada más. ¿Sabía él la diferencia? ¿Podría haberla inventado, improvisado, en ese momento? Las analogías no enseñan nada.  Las experiencias pasadas tampoco lo hacen. La idea del aprendizaje como antídoto, como método profiláctico, incluso terapéutico, es, esencialmente, inhumana. Por algo existe, persiste, la repetición, el síntoma, el ensayo, la corrección, la edición. Es así que encuentro en la mala lectura de los intelectuales un efecto derrame comprobable del capitalismo tardío: el saber como consumo. No por nada una IA que interpreta textos y responde preguntas básicas resulta ser un hit. ¿Una pena? Tal vez. Igualmente —parafraseando a Guillaumin—, nada podrá suplantar la maravillosa disponibilidad de ciertos aparatos psíquicos para crear belleza./// RR.PP.

  • Sobre 'Los Nuevos Antepasados'

    por Felipe Devincenzi Un relato es excepcional cuando las válvulas del idioma se mezclan con lo narrado y esa ignición tira la historia para adelante. Es el caso de Los Nuevos Antepasados , novela prima de Marco Castagna, autor crecido en Luján y editado por @palabrasamarillasediciones en 2025. Decir que su libro describe el viaje de un joven en busca de su padre sería insulso, tanto como puede serlo un resumen GPT de La Odisea o de Fear & Loathing de H.S. Thompson. Pero el protagonista no inscribe su aventura en la épica o la lisergia estrictas, sino entre grietas donde lo policial apenas se discierne de lo onírico: un sinfín de surcos que giran como un vinilo autómata, alternando episodios de profunda serenidad narrativa con melodías empañadas por el whisky, la cocaína y una Argentina que recupera los tugurios de Arlt, los desiertos de Martínez Estrada, pero que se actualiza entre playones de YPF, albergues transitorios y otros avernos del siglo XXI. En Los Nuevos Antepasados hay una fuga símil Bonnie & Clyde, una ruta que va desde Constitución a Ushuaia y de la infancia a la soledad, aunque la melancolía es mermada por una legión de fantasmas suburbanos. Hasta qué punto esa mitología nos gobierna en secreto es discutible, pero acá destacan un bicicletero transa, sicarios adictos al porno snuff y parroquianos que se mueven como atrapados en un crepúsculo eterno. El oxígeno de este elenco, vale decirlo, es la prosa de Castagna, quien cablea sus caprichos a tierra con metáforas suaves y una fotografía minuciosa, al punto que la novela se vuelve un largo poema, organizado en 35 capítulos, tal como ocurría en Missing de Alberto Fuguet. “El terror luminoso: expansivo”, reza el epígrafe en la puerta de entrada. “Grité en el campo de noche”, insiste el narrador, “Grité y no sentí alivio”. Habrá quienes rechacen el brillo narcótico de Los Nuevos Antepasados , pero tengo la certeza de que ninguno de nosotros, adeptos o detractores, podría siquiera replicarlo. Foto: Marco Castagna / Felipe Devincenzi

  • La literatura nunca te da nada

    por Juan Terranova Hacia principios de siglo XXI, cada tanto, agarraba algún trabajo como lector de originales para la editorial Planeta. Cuando me necesitaban, me llamaban, iba hasta la editorial en la avenida Independencia y me daban cinco o seis manuscritos. Me los llevaba a casa, los leía y elaboraba un informe bastante detallado de por qué ese libro no debía ser publicado. Me gustaba hacerlo. Aprendí mucho confeccionando esas lecturas. Los editores no llegaban a leer todo lo que les mandaban y necesitaba excusas para rechazar de forma contundente, y de ser posible educada, lo que no querían publicar. Así que me pagaban para leer y conseguir esas excusas.  Me acuerdo que, al lado de la editorial, había una casa de disfraces y en la vidriera se podían ver máscaras de payasos, gorilas y personajes de Star Wars. Una vez estaba esperando en la puerta de la editorial y apareció Juan Gelman. El poeta fumaba y hacía tiempo. Éramos los únicos ahí así que me saludó con educación. Casi enseguida, nos pusimos a charlar. Le dije que conocía sus poemas, lo cual era mentira. No podría haberle citado ni siquiera un verso. Pero sí leía siempre sus contratapas sobre política internacional en Página/12. Le hice algunos comentarios. Se mostró sorprendido y halagado. Me agradeció los elogios, que esta vez eran sinceros. Ya había terminado de fumar, cuando me preguntó si yo escribía. Le respondí, con resignación, que sí. Mi gesto debe haber sido elocuente. “Es difícil” dijo el poeta. Después agregó: “La literatura nunca te da nada, jamás, salvo, cada tanto, un buen culo.” No sé qué pasó después. Supongo que nos despedimos. No recuerdo si nos dimos la mano. Unos años más tarde ganó el Premio Cervantes./// RR.PP.

  • La ironía en las redes

    por Sebastián Napolitano Se suele confiar a la ironía la capacidad de denunciar la impostura. Pero hoy esa denuncia se ha vuelto un gesto tan sospechoso como aquello que pretende desenmascarar. La ironía se mira al espejo. Señala con el dedo, y ese dedo se vuelve en su contra. La ironía se volvió melancólica por naturaleza. Añora la sinceridad, la reclama, quisiera devolvernos una forma de inocencia amparada en su dudosa lucidez. Pero tanto la inocencia como la distancia irónica se han vuelto imposibles: la sospecha es ubicua, recae sobre todas las cosas. Ya no hay opiniones ni declaraciones de principios. Solo intenciones. Ya no podemos leer o escuchar de otro modo. De hecho, la lógica de las redes ya no puede explicarse únicamente a través del estribillo del “me gusta” o del narcisismo. Lo que las cubre, como una niebla espesa, es la sospecha permanente. La lectura y la escucha contemporáneas ya no interpretan: interrogan motivos. No importa qué se dice, sino para qué o quién se dice. No es mera incompetencia: el lector literal vive asediado por la sospecha, un efecto que la lógica de las redes volvió inevitable. Por eso el juego de la seducción ya no fascina. Aquello que alguna vez fue un protocolo —un consenso de palabras y gestos que permitía insinuar una intención sin agotarla— se volvió la lengua común de todo intercambio de signos. Despojada de su dominio de ambigüedad, ya no produce ningún efecto. Es la parodia de un juego que ya era, en sí mismo, paródico. Por eso, la denuncia irónica ya no corre otro destino que traicionarse. Dejó, incluso, de ser irónica. En la música, el oído percibe de inmediato lo que la teoría tarda en asimilar: no hay expresión sin gesto. Tratar de distinguirlos es inútil. La relación dialéctica entre la pedantería, el mal gusto, la imbecilidad y la ironía tuvo fuerza en la Europa de Schlegel. Bastante le ha dado la ironía a la cultura y al pensamiento. Seamos piadosos con ella. Y con el prójimo.///RR.PP.

  • Oda a la Naturaleza

    Por Felipe Devincenzi Sylvia Huang creció a orillas del Sambre, a minutos de las Ardenas belgas. Su carrera fue excepcional en todos los escenarios del violín: integró la orquesta nacional de su país, luego la Concertgebouw de Ámsterdam hasta ganar el puesto de concertino en la Ópera de Bruselas ( @lamonnaie.demunt ). Hace unos años fue laureada en la competencia Reina Elisabeth, y en 2025 presentó su segundo álbum junto al pianista Boris Kusnezow. Ode to Mother Nature es una sucesión de paisajes estacionales y abarca música de Ysaÿe hasta la obra contemporánea de Camille Pépin. ¿En qué se diferencia este disco del primero? El tema de los LP es completamente diferente. Para “Lointain Passé” reuní obras de dos compositores belgas que adoro: Ysaÿe y Lekeu. Para el segundo, fue mi amor por la naturaleza lo que guió la elección de las obras. El proyecto va más allá de la grabación, porque la recaudación busca apoyar una organización ambiental (@wwfbelgium). ¿Fueron grabados con el mismo instrumento? No, en el primero usé un hermoso violín italiano de Carlo Landolfi que pertenecía a la @Concertgebouworkest. Ahora toco un Jean-Baptiste Vuillaume magnífico, prestado por la Fundación Arthur Grumiaux -gran violinista belga que me inspira muchísimo. ¿Qué escenarios te inspiraron al abarcar estas obras? El repertorio gira en torno a la naturaleza y las estaciones: tuve la suerte de haber viajado bastante y siento pasión por las montañas. Lamentablemente, el cambio climático afecta profundamente estos entornos y me parte el corazón ver el estado de los glaciares de los Alpes, por solo mencionar un ejemplo. Esto me motivó a concebir un proyecto de cámara cuyo objetivo también fuera reconectar con el medio ambiente. Si pudieras elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora, ¿cuál sería? Sueño con ir al Himalaya, en Nepal. ¿Qué músicos te inspiran? Janine Jansen, los cuartetos Ébène y Belcea, Truls Mørk, Barbara Hannigan, Jodie Devo… y muchos más. Recomendáme una cuenta de IG y un disco. El IG de Camille Etienne, activista francesa. Un disco: Les eaux célestes, de @camillepepin___ y la orquesta de Lyon.// RR.PP.

  • Antipoética del espacio

    por Felipe Devincenzi Laiseca me cuenta que escribió Los Sorias a mano y luego mecanografió con una Olivetti soviética. Dice que incineró el manuscrito porque le ocupaba mucho espacio. ¿Cuántos metros cúbicos requeriría esa novela? Mozart no hacía borradores, el original era definitivo y exponía la lucidez de su introspección. En Amadeus  hay escenas que describen esa genialidad: el narrador es Salieri, un viejo desquiciado que pasa del lamento al éxtasis, la mirada empañándose cuando memora esos papiros perfectos, escritos por Dios.   Otra escena notable es la fiesta de las máscaras, el joven Wolfgang que fanfarronea sobre el teclado y satiriza a sus colegas sin esmero. Su imagen repentizando acordes me recuerda a un pianista turco al que acompañé en Alemania: el director era Urbanski, un polaco esbelto, medio saiyajín, y Fazil Say, en cambio, era panzón, hosco y jorobado. Hicieron el Concierto nº 20 en medio de una trifulca secreta, ralentizando el tempo uno y disparándolo el otro. En el bis, Say desplegó el Alla Turca  con elegancia prusiana, pero luego cambió el fraseo, como en la película, e invirtió la armonía con una habilidad escandalosa.   Semanas más tarde toqué Tristán e Isolda  por primera vez. Dirigía Semyon Bychkov, un ruso intimidante que decidió leernos los diarios de Wagner al promediar los ensayos. Eran páginas cargadas de frustración, el compositor vivía en offside continuo y no encontraba un teatro acorde a la magnitud de su magia. En sintonía con la Gesamtkunstwerk, escribía sus propios libretos, anexándolos al score, a las particellas, formando las resmas que arrastraría cual Sísifo en la premura de sus exilios.   Tristán, El Réquiem , Los Sorias. El creador asediado por la falta de espacio y dinero, ultimando los detalles de una obra impublicable. Laiseca me hablaba seguido sobre su infancia en Aldao, un pueblo de Córdoba que evocaba en la penumbra de su planta baja alquilada. Solía decir que los libros, si bien ocupaban lugar, le habían salvado la vida. Tenía dos perros siberianos y una presencia inmemorial, medio sajona, subrayada por el bigote que almibaraba con el humo de sus Imperiales largos. // RR. PP.

  • “Me inspiran las relaciones sociales”

    Patricia Gónzalez López – @patriciapoesia – es escritora y poeta. ¿Escribís todos los días? No, lamentablemente. A veces asigno un día de la semana para escribir, leer lo que anduve escribiendo y corregir. ¿Qué cosas te inspiran? Me inspiran las relaciones sociales, las dinámicas que se dan entre los grupos, amistad, trabajo, pareja. En especial las dinámicas de poder. También me movilizan las tensiones internas, la ternura, la risa en los demás. Recomendame dos libros recientes. La ficción del ahorro . Carmen Cáceres. Algo que nadie hizo . Matías Aldaz. Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? Me iría al ártico. Shock de frío y aurora boreal. ¿Qué estás leyendo ahora? Estoy leyendo Lenguas vivas de Luis Sagasti. Apenas lo termine voy a empezar con “Chicas” de Zelda Fitzgerald. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. Esta cuenta me vuelve loca @elotrodelespejo Un disco: Talkie Walkie . Air.// RR.PP.

  • Las dos (o tres) intervenciones en disputa

    Por Carlos Godoy _ Ante el problema del Estado latente, es decir del Estado que no termina de ser un Estado y que está hace más de doscientos años en proceso de construcción/emancipación, Milei, el presidente inesperado, trajo otro Estado a intervenir sobre la gestión de nuestros recursos, la delimitación de nuestro territorio, la promulgación y legislación de nuestras leyes, afectando así el concepto teórico de soberanía. Esto se materializa en la presencia de dos Estados que operan como un "caballo de Troya" o un diagrama de Venn superpuesto: USA e Israel. La inteligencia que aporta el Mossad para filtrar y anular a la dirigencia política, acompañada por una clase política norteamericana esencialmente local ya alojada en el Congreso como primera minoría.  Nada extraño hasta ahora. Nada que no sepamos. Sin embargo, surge la pregunta por el tercer Estado en disputa. ¿Cuál sería? La respuesta no es inesperada ni poco familiar: la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), ese organismo al que Maradona, el último mártir patrio, le declaró la guerra y éste respondió arruinando su vida y su carrera. ¿Y quién la trae? Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que hace poco tiempo cambió su residencia a la provincia de Buenos Aires para evitar la intervención del gobierno nacional mediante la Inspección General de Justicia (IGJ) y que, ante la reciente embestida contra su gestión, buscó rápidamente apoyo el organismo internacional que ratificó su presencia como miembro pleno del su Consejo, motivo por el cual Milei, el presidente neurodivergente, canceló su viaje al sorteo del mundial de futbol 2026 realizado en el Kennedy Center de Washington DC.   Esta nueva etapa de la eterna construcción del Estado argentino que pasó por: revoluciones, guerras de independencia, guerras civiles, experimentos totalitarios o monárquicos, etapas constitucionales, capitalismo oligárquico,  república liberal, desarrollismo populista, desestatización y neoliberalismo, cancelación de deuda y estatismo performático, hasta el neoliberalismo de deuda y economía de montaña, quizás, esta nueva etapa de la construcción del Estado argentino sea simplemente un retorno al intervencionismo y a la repartición de tierras como en el siglo XIX. Pero esta vez, el modelo aludido seguramente sea el de Japón post bombas atómicas. La defensa de Argentina no puede ser ejercida por Argentina, acá no hay un convenio con USA como el que hizo Japón, pero los seis aviones caza obsoletos de más de cuarenta años de servicio y sin armamento que compró el gobierno nacional para sacarse fotos, parecieran ser una prueba de esta cesión de la defensa territorial. En este marco, el único dirigente político que lee la época estatal es el Chiqui Tapia que entiende que solo hay una forma de hacer frente a la intervención estatal: con otra intervención.  Así es que presenta a otro Estado sin un territorio definido pero con un PBI más alto que el de muchos países como es la FIFA. Y de hecho, en sus últimos posteos de Instagram, Tapia se fotografió con un asesor de la comisión de inteligencia del presidente Trump, Félix Lasarte, en un evento falopa homenaje a Charly Kirck, y con David Harvilicz, Subsecretario del Departamento de Seguridad de USA; eventos que tendría que haber ocupado algún miembro del gobierno nacional y, de hecho, eventos a los que el Milei, el presidente asexuado, suele ir maquillado de geisha y con tanga rosa. ¿Chiqui Tapia presidente? // RR.PP.

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