NOTAS
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- Tocá lo que escuchás
por Sebastián Napolitano 1 . Tocá lo que escuchás . No sé ya dónde leí la frase. Probablemente en alguna de esas listas de consejos, como la de Monk o la de Chick Corea, que suelen circular en internet. Aunque podemos estar seguros de que fue expresada en formas y épocas distintas, en lenguas diferentes, aplicada tanto al arte como a cualquier otra disciplina. Se puede decir que es una idea algo gastada. Pero la verdad, no importa cómo suene, sigue siendo la verdad. Un poeta escribió alguna vez: “Ya está todo dicho pero hay que decirlo todo de nuevo porque no había nadie escuchando.” 2 . Desde todo punto de vista, aprender a tocar es mucho más fácil que aprender a escuchar. Escuchar es un desafío más complejo, más amplio. Requiere más inteligencia, sensibilidad, experiencia. Tocar tiene límites: los que impone nuestra destreza, incluso nuestra anatomía. La escucha, si sabemos cultivarla, puede ser ilimitada. 3 . En octubre de 1962, un submarino soviético B-59 iba en dirección a Cuba. El aire acondicionado no funcionaba. El calor era extremo y la respiración de los tripulantes agotaba el oxígeno. Días atrás habían perdido contacto con Moscú. Desde la superficie, buques estadounidenses arrojaban cargas de profundidad, señales acústicas para obligar al submarino a emerger. Pero dentro del casco era difícil saberlo. El B-59 llevaba un torpedo nuclear. Para lanzarlo hacía falta la confirmación de tres oficiales. Dos estuvieron de acuerdo. El tercero, Vasili Arkhipov, se detuvo a escuchar los intervalos entre las explosiones, su regularidad. El sonido no escalaba de manera caótica sino que respondía a un patrón. Así comprendió que no era un ataque, sino una advertencia y se negó a autorizar el lanzamiento. Tocá lo que escuchás./// RR.PP.
- Anailógicos
por Maite Pil Tal vez las formas de amar no digan nada sobre nosotros. Capaz a los seres humanos haya que medirnos por nuestra posición en relación al saber. Que no es el saber enciclopédico, necesariamente, sino aquel que el propio sujeto produce y, en el mejor de los casos, transmite. Pienso esto porque, por ejemplo, nos olvidamos de que Lacan era freudiano. Y porque nos olvidamos, también, de que el saber es, en sí mismo, una operación creativa. Pero no tan creativa como para ponerse a hacer poesía libre del dato. Veía el otro día una especie de seminario online que dio un psicoanalista sobre ataques de pánico y, en un momento, una alumna —pongámosle— le preguntaba sobre la diferencia entre psicoterapia y psicoanálisis. Él respondió que era la misma diferencia que había entre ir al mar o a la montaña. Y nada más. ¿Sabía él la diferencia? ¿Podría haberla inventado, improvisado, en ese momento? Las analogías no enseñan nada. Las experiencias pasadas tampoco lo hacen. La idea del aprendizaje como antídoto, como método profiláctico, incluso terapéutico, es, esencialmente, inhumana. Por algo existe, persiste, la repetición, el síntoma, el ensayo, la corrección, la edición. Es así que encuentro en la mala lectura de los intelectuales un efecto derrame comprobable del capitalismo tardío: el saber como consumo. No por nada una IA que interpreta textos y responde preguntas básicas resulta ser un hit. ¿Una pena? Tal vez. Igualmente —parafraseando a Guillaumin—, nada podrá suplantar la maravillosa disponibilidad de ciertos aparatos psíquicos para crear belleza./// RR.PP.
- Sobre 'Los Nuevos Antepasados'
por Felipe Devincenzi Un relato es excepcional cuando las válvulas del idioma se mezclan con lo narrado y esa ignición tira la historia para adelante. Es el caso de Los Nuevos Antepasados , novela prima de Marco Castagna, autor crecido en Luján y editado por @palabrasamarillasediciones en 2025. Decir que su libro describe el viaje de un joven en busca de su padre sería insulso, tanto como puede serlo un resumen GPT de La Odisea o de Fear & Loathing de H.S. Thompson. Pero el protagonista no inscribe su aventura en la épica o la lisergia estrictas, sino entre grietas donde lo policial apenas se discierne de lo onírico: un sinfín de surcos que giran como un vinilo autómata, alternando episodios de profunda serenidad narrativa con melodías empañadas por el whisky, la cocaína y una Argentina que recupera los tugurios de Arlt, los desiertos de Martínez Estrada, pero que se actualiza entre playones de YPF, albergues transitorios y otros avernos del siglo XXI. En Los Nuevos Antepasados hay una fuga símil Bonnie & Clyde, una ruta que va desde Constitución a Ushuaia y de la infancia a la soledad, aunque la melancolía es mermada por una legión de fantasmas suburbanos. Hasta qué punto esa mitología nos gobierna en secreto es discutible, pero acá destacan un bicicletero transa, sicarios adictos al porno snuff y parroquianos que se mueven como atrapados en un crepúsculo eterno. El oxígeno de este elenco, vale decirlo, es la prosa de Castagna, quien cablea sus caprichos a tierra con metáforas suaves y una fotografía minuciosa, al punto que la novela se vuelve un largo poema, organizado en 35 capítulos, tal como ocurría en Missing de Alberto Fuguet. “El terror luminoso: expansivo”, reza el epígrafe en la puerta de entrada. “Grité en el campo de noche”, insiste el narrador, “Grité y no sentí alivio”. Habrá quienes rechacen el brillo narcótico de Los Nuevos Antepasados , pero tengo la certeza de que ninguno de nosotros, adeptos o detractores, podría siquiera replicarlo. Foto: Marco Castagna / Felipe Devincenzi
- La música de los pájaros
Por Sebastián Napolitano Olivier Messiaen nació en Avignon en 1908 y murió en París en 1992. Católico ferviente, fue organista de la iglesia de la Sainte-Trinité de París desde 1931 y tocó allí hasta el final de su vida. Pierre Boulez dio a entender más de una vez que con él se extinguía un linaje: el del compositor total, heredero directo de la gran tradición francesa, para quien técnica, fe, naturaleza y sistema formaban todavía una unidad orgánica. A mediados de los años sesenta visitó la Argentina para dictar un seminario de dos meses en el CLAEM, el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales, fundado en 1962 gracias a los fondos que Alberto Ginastera obtuvo de la Fundación Rockefeller. Esos recursos permitieron otorgar becas a jóvenes compositores de toda América Latina y organizar seminarios con algunas de las figuras centrales de la música del siglo XX: Luigi Nono, Aaron Copland, Luigi Dallapiccola, Iannis Xenakis y John Cage, entre otros. El contraste entre él y Nono fue especialmente marcado. Cuando Nono visitó el CLAEM en 1967, dedicó sus clases al Che Guevara, dijo que venía a aprender más de los alumnos que a enseñar, habló en un castellano italianizado lleno de afecto y llegó a impedir el estreno de una de sus obras en el Teatro Colón en solidaridad con Ginastera, censurado por el gobierno de Onganía por su ópera Bomarzo . En cambio, Messiaen dictaba sus clases en francés, nunca aprendió inglés y vestía con una formalidad casi inmutable. Alcides Lanza, que conservó los apuntes de aquellas clases, anotó al margen: “Es el tercer día que usa la misma corbata, la misma camisa, los mismos zapatos.” Alguien arriesgó la explicación: o siete trajes idénticos o una esposa que lavaba sin descanso. El método era tan minucioso como obsesivo. Analizaba ragas y talas de la India, sistemas métricos no occidentales y, sobre todo, el canto de los pájaros. Una noche le pidió al compositor Alberto Krieger, entonces becario del CLAEM, que lo acompañara a los bosques de Palermo. Querían evitar el ruido del tráfico, así que salieron a medianoche, en pleno agosto. El frío era feroz. Anotaba los cantos de oído, directamente en su cuaderno; solo en casos excepcionales su esposa, la pianista Yvonne Loriod, los grababa para completarlos después. Pasaron las horas. A las cinco de la mañana, Krieger tuvo que irse porque daba clases en el Colón. “Ah, me hubiera dicho”, respondió. “Vamos a tomar un café con leche.” Si bien el trabajo era meticuloso, para él el canto de las aves no era un dato naturalista sino un universo simbólico, una materia sonora destinada a ser traducida y moldeada dentro de una forma musical. En una clase, al analizar uno de esos pasajes, alguien le preguntó por una nota pedal que no explicaba. Sonrió: “Ah, cher ami, ese es el rumor que hacen los árboles cuando los pájaros van de rama en rama.”/// RR.PP.
- La literatura nunca te da nada
por Juan Terranova Hacia principios de siglo XXI, cada tanto, agarraba algún trabajo como lector de originales para la editorial Planeta. Cuando me necesitaban, me llamaban, iba hasta la editorial en la avenida Independencia y me daban cinco o seis manuscritos. Me los llevaba a casa, los leía y elaboraba un informe bastante detallado de por qué ese libro no debía ser publicado. Me gustaba hacerlo. Aprendí mucho confeccionando esas lecturas. Los editores no llegaban a leer todo lo que les mandaban y necesitaba excusas para rechazar de forma contundente, y de ser posible educada, lo que no querían publicar. Así que me pagaban para leer y conseguir esas excusas. Me acuerdo que, al lado de la editorial, había una casa de disfraces y en la vidriera se podían ver máscaras de payasos, gorilas y personajes de Star Wars. Una vez estaba esperando en la puerta de la editorial y apareció Juan Gelman. El poeta fumaba y hacía tiempo. Éramos los únicos ahí así que me saludó con educación. Casi enseguida, nos pusimos a charlar. Le dije que conocía sus poemas, lo cual era mentira. No podría haberle citado ni siquiera un verso. Pero sí leía siempre sus contratapas sobre política internacional en Página/12. Le hice algunos comentarios. Se mostró sorprendido y halagado. Me agradeció los elogios, que esta vez eran sinceros. Ya había terminado de fumar, cuando me preguntó si yo escribía. Le respondí, con resignación, que sí. Mi gesto debe haber sido elocuente. “Es difícil” dijo el poeta. Después agregó: “La literatura nunca te da nada, jamás, salvo, cada tanto, un buen culo.” No sé qué pasó después. Supongo que nos despedimos. No recuerdo si nos dimos la mano. Unos años más tarde ganó el Premio Cervantes./// RR.PP.
- La ironía en las redes
por Sebastián Napolitano Se suele confiar a la ironía la capacidad de denunciar la impostura. Pero hoy esa denuncia se ha vuelto un gesto tan sospechoso como aquello que pretende desenmascarar. La ironía se mira al espejo. Señala con el dedo, y ese dedo se vuelve en su contra. La ironía se volvió melancólica por naturaleza. Añora la sinceridad, la reclama, quisiera devolvernos una forma de inocencia amparada en su dudosa lucidez. Pero tanto la inocencia como la distancia irónica se han vuelto imposibles: la sospecha es ubicua, recae sobre todas las cosas. Ya no hay opiniones ni declaraciones de principios. Solo intenciones. Ya no podemos leer o escuchar de otro modo. De hecho, la lógica de las redes ya no puede explicarse únicamente a través del estribillo del “me gusta” o del narcisismo. Lo que las cubre, como una niebla espesa, es la sospecha permanente. La lectura y la escucha contemporáneas ya no interpretan: interrogan motivos. No importa qué se dice, sino para qué o quién se dice. No es mera incompetencia: el lector literal vive asediado por la sospecha, un efecto que la lógica de las redes volvió inevitable. Por eso el juego de la seducción ya no fascina. Aquello que alguna vez fue un protocolo —un consenso de palabras y gestos que permitía insinuar una intención sin agotarla— se volvió la lengua común de todo intercambio de signos. Despojada de su dominio de ambigüedad, ya no produce ningún efecto. Es la parodia de un juego que ya era, en sí mismo, paródico. Por eso, la denuncia irónica ya no corre otro destino que traicionarse. Dejó, incluso, de ser irónica. En la música, el oído percibe de inmediato lo que la teoría tarda en asimilar: no hay expresión sin gesto. Tratar de distinguirlos es inútil. La relación dialéctica entre la pedantería, el mal gusto, la imbecilidad y la ironía tuvo fuerza en la Europa de Schlegel. Bastante le ha dado la ironía a la cultura y al pensamiento. Seamos piadosos con ella. Y con el prójimo.///RR.PP.
- Oda a la Naturaleza
Por Felipe Devincenzi Sylvia Huang creció a orillas del Sambre, a minutos de las Ardenas belgas. Su carrera fue excepcional en todos los escenarios del violín: integró la orquesta nacional de su país, luego la Concertgebouw de Ámsterdam hasta ganar el puesto de concertino en la Ópera de Bruselas ( @lamonnaie.demunt ). Hace unos años fue laureada en la competencia Reina Elisabeth, y en 2025 presentó su segundo álbum junto al pianista Boris Kusnezow. Ode to Mother Nature es una sucesión de paisajes estacionales y abarca música de Ysaÿe hasta la obra contemporánea de Camille Pépin. ¿En qué se diferencia este disco del primero? El tema de los LP es completamente diferente. Para “Lointain Passé” reuní obras de dos compositores belgas que adoro: Ysaÿe y Lekeu. Para el segundo, fue mi amor por la naturaleza lo que guió la elección de las obras. El proyecto va más allá de la grabación, porque la recaudación busca apoyar una organización ambiental (@wwfbelgium). ¿Fueron grabados con el mismo instrumento? No, en el primero usé un hermoso violín italiano de Carlo Landolfi que pertenecía a la @Concertgebouworkest. Ahora toco un Jean-Baptiste Vuillaume magnífico, prestado por la Fundación Arthur Grumiaux -gran violinista belga que me inspira muchísimo. ¿Qué escenarios te inspiraron al abarcar estas obras? El repertorio gira en torno a la naturaleza y las estaciones: tuve la suerte de haber viajado bastante y siento pasión por las montañas. Lamentablemente, el cambio climático afecta profundamente estos entornos y me parte el corazón ver el estado de los glaciares de los Alpes, por solo mencionar un ejemplo. Esto me motivó a concebir un proyecto de cámara cuyo objetivo también fuera reconectar con el medio ambiente. Si pudieras elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora, ¿cuál sería? Sueño con ir al Himalaya, en Nepal. ¿Qué músicos te inspiran? Janine Jansen, los cuartetos Ébène y Belcea, Truls Mørk, Barbara Hannigan, Jodie Devo… y muchos más. Recomendáme una cuenta de IG y un disco. El IG de Camille Etienne, activista francesa. Un disco: Les eaux célestes, de @camillepepin___ y la orquesta de Lyon.// RR.PP.
- Antipoética del espacio
por Felipe Devincenzi Laiseca me cuenta que escribió Los Sorias a mano y luego mecanografió con una Olivetti soviética. Dice que incineró el manuscrito porque le ocupaba mucho espacio. ¿Cuántos metros cúbicos requeriría esa novela? Mozart no hacía borradores, el original era definitivo y exponía la lucidez de su introspección. En Amadeus hay escenas que describen esa genialidad: el narrador es Salieri, un viejo desquiciado que pasa del lamento al éxtasis, la mirada empañándose cuando memora esos papiros perfectos, escritos por Dios. Otra escena notable es la fiesta de las máscaras, el joven Wolfgang que fanfarronea sobre el teclado y satiriza a sus colegas sin esmero. Su imagen repentizando acordes me recuerda a un pianista turco al que acompañé en Alemania: el director era Urbanski, un polaco esbelto, medio saiyajín, y Fazil Say, en cambio, era panzón, hosco y jorobado. Hicieron el Concierto nº 20 en medio de una trifulca secreta, ralentizando el tempo uno y disparándolo el otro. En el bis, Say desplegó el Alla Turca con elegancia prusiana, pero luego cambió el fraseo, como en la película, e invirtió la armonía con una habilidad escandalosa. Semanas más tarde toqué Tristán e Isolda por primera vez. Dirigía Semyon Bychkov, un ruso intimidante que decidió leernos los diarios de Wagner al promediar los ensayos. Eran páginas cargadas de frustración, el compositor vivía en offside continuo y no encontraba un teatro acorde a la magnitud de su magia. En sintonía con la Gesamtkunstwerk, escribía sus propios libretos, anexándolos al score, a las particellas, formando las resmas que arrastraría cual Sísifo en la premura de sus exilios. Tristán, El Réquiem , Los Sorias. El creador asediado por la falta de espacio y dinero, ultimando los detalles de una obra impublicable. Laiseca me hablaba seguido sobre su infancia en Aldao, un pueblo de Córdoba que evocaba en la penumbra de su planta baja alquilada. Solía decir que los libros, si bien ocupaban lugar, le habían salvado la vida. Tenía dos perros siberianos y una presencia inmemorial, medio sajona, subrayada por el bigote que almibaraba con el humo de sus Imperiales largos. // RR. PP.
- “Me inspiran las relaciones sociales”
Patricia Gónzalez López – @patriciapoesia – es escritora y poeta. ¿Escribís todos los días? No, lamentablemente. A veces asigno un día de la semana para escribir, leer lo que anduve escribiendo y corregir. ¿Qué cosas te inspiran? Me inspiran las relaciones sociales, las dinámicas que se dan entre los grupos, amistad, trabajo, pareja. En especial las dinámicas de poder. También me movilizan las tensiones internas, la ternura, la risa en los demás. Recomendame dos libros recientes. La ficción del ahorro . Carmen Cáceres. Algo que nadie hizo . Matías Aldaz. Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? Me iría al ártico. Shock de frío y aurora boreal. ¿Qué estás leyendo ahora? Estoy leyendo Lenguas vivas de Luis Sagasti. Apenas lo termine voy a empezar con “Chicas” de Zelda Fitzgerald. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. Esta cuenta me vuelve loca @elotrodelespejo Un disco: Talkie Walkie . Air.// RR.PP.
- Las dos (o tres) intervenciones en disputa
Por Carlos Godoy _ Ante el problema del Estado latente, es decir del Estado que no termina de ser un Estado y que está hace más de doscientos años en proceso de construcción/emancipación, Milei, el presidente inesperado, trajo otro Estado a intervenir sobre la gestión de nuestros recursos, la delimitación de nuestro territorio, la promulgación y legislación de nuestras leyes, afectando así el concepto teórico de soberanía. Esto se materializa en la presencia de dos Estados que operan como un "caballo de Troya" o un diagrama de Venn superpuesto: USA e Israel. La inteligencia que aporta el Mossad para filtrar y anular a la dirigencia política, acompañada por una clase política norteamericana esencialmente local ya alojada en el Congreso como primera minoría. Nada extraño hasta ahora. Nada que no sepamos. Sin embargo, surge la pregunta por el tercer Estado en disputa. ¿Cuál sería? La respuesta no es inesperada ni poco familiar: la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), ese organismo al que Maradona, el último mártir patrio, le declaró la guerra y éste respondió arruinando su vida y su carrera. ¿Y quién la trae? Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), que hace poco tiempo cambió su residencia a la provincia de Buenos Aires para evitar la intervención del gobierno nacional mediante la Inspección General de Justicia (IGJ) y que, ante la reciente embestida contra su gestión, buscó rápidamente apoyo el organismo internacional que ratificó su presencia como miembro pleno del su Consejo, motivo por el cual Milei, el presidente neurodivergente, canceló su viaje al sorteo del mundial de futbol 2026 realizado en el Kennedy Center de Washington DC. Esta nueva etapa de la eterna construcción del Estado argentino que pasó por: revoluciones, guerras de independencia, guerras civiles, experimentos totalitarios o monárquicos, etapas constitucionales, capitalismo oligárquico, república liberal, desarrollismo populista, desestatización y neoliberalismo, cancelación de deuda y estatismo performático, hasta el neoliberalismo de deuda y economía de montaña, quizás, esta nueva etapa de la construcción del Estado argentino sea simplemente un retorno al intervencionismo y a la repartición de tierras como en el siglo XIX. Pero esta vez, el modelo aludido seguramente sea el de Japón post bombas atómicas. La defensa de Argentina no puede ser ejercida por Argentina, acá no hay un convenio con USA como el que hizo Japón, pero los seis aviones caza obsoletos de más de cuarenta años de servicio y sin armamento que compró el gobierno nacional para sacarse fotos, parecieran ser una prueba de esta cesión de la defensa territorial. En este marco, el único dirigente político que lee la época estatal es el Chiqui Tapia que entiende que solo hay una forma de hacer frente a la intervención estatal: con otra intervención. Así es que presenta a otro Estado sin un territorio definido pero con un PBI más alto que el de muchos países como es la FIFA. Y de hecho, en sus últimos posteos de Instagram, Tapia se fotografió con un asesor de la comisión de inteligencia del presidente Trump, Félix Lasarte, en un evento falopa homenaje a Charly Kirck, y con David Harvilicz, Subsecretario del Departamento de Seguridad de USA; eventos que tendría que haber ocupado algún miembro del gobierno nacional y, de hecho, eventos a los que el Milei, el presidente asexuado, suele ir maquillado de geisha y con tanga rosa. ¿Chiqui Tapia presidente? // RR.PP.
- "Dejo que la escritura se acomode como pueda"
Leticia Martin es escritora y editora en @qeja ¿Escribís todos los días? Escribo cuando puedo, nunca cuando quiero. La vida y sus mil vericuetos se cuela en mi agenda a cada rato. Contra todo pronóstico, dejo que la escritura se acomode como pueda. Sé que en algún momento entenderé para qué escena había tocado vivir cada escándalo. ¿Qué cosas te inspiran? El error, la basura, las contradicciones, las personas y sus mambos, sus zonceras, sus delirios. Recomendame dos libros recientes. Las lealtades , Delphine De Vigan Cuatro variaciones sobre el mar , de Sebastián Chilano Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? El cerro Tronador ¿Qué estás leyendo ahora? El espíritu de la esperanza , de Byung Chul Han Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. @padre.matias.jurado Entendió cómo hablar de religión en este siglo. El disco diría Prietto viaja al cosmos con Mariano, pero podrían ser todos los discos de Prietto. Es difícil. La canción "Jazmín Chino" de 107 Faunos es una joya. Dejame nombrarla acá, para despedirme.// RR.PP.
- “Escribo cuando menos lo pienso”
Sofía Leiva - @sofialeiva.ok - es escritora. ¿Escribís todos los días? No escribo todos los días, no me lo pongo como algo que tengo que hacer como escritora. Hay momentos. A veces puede ser una especie de refugio, de catarsis. No me sucede. Si estoy en una corrección de algún texto, difícil conectar con la escritura, que no es la reescritura, que es otra cosa, otro proceso. Así que escribo cuando menos lo pienso. En cuanto más lo pienso, menos ganas me dan. Algo así sería, pero no, sería que cuando me sale, cuando algo me impulsa a abrir la computadora y a escribir. ¿Qué cosas te inspiran? Creo que lo hermoso o lo interesante de la literatura, lectura, barra, escritura en sí, un conjunto de todas esas prácticas, no sé si la palabra exacta. Recomendame dos libros recientes. Novelas, que es lo que más me gusta. La primera versión de Electrónica de Enzo Maqueira, que ya cumplió diez años. Y Audición, y la autora se llama Katie Kitamura. Si pudieses elegir un destino en cualquier parte del mundo para ir ahora ¿cuál sería? Esto lo respondo en forma casi sin pensarlo. Si pudiese elegir un lugar, Barcelona. Recomendame una cuenta de Instagram y un disco. Entrevidas TV, una cuenta que está en Instagram y en YouTube donde poetas, escritoras, escritores, abren un campo de lo que van a publicar, hay otra sección donde recomiendan libros. Un disco: Massive Attack, Mezzanine.// RR.PP.











